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Bloque suramericano recibe guiño de UE y firmará TLC con Israel
Mercosur varado en integración

Los cuatro países fundadores reiteraron su voluntad para que Venezuela ingrese al grupo como socio pleno

Montevideo
EFE

El Mercado Común del Sur (Mercosur) recibió ayer un “guiño” de la Unión Europea (UE) para retomar en 2008 las negociaciones para un acuerdo comercial y se apresta a firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel, aunque no ha logrado concertar posiciones en el interior del bloque para avanzar hacia el perfeccionamiento de la unión aduanera.
“Hemos tenido una conversación franca, responsable, cordial y absolutamente positiva”, dijo en rueda de prensa el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, al concluir la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del bloque, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que Venezuela está en proceso de adhesión.
Como único logro concreto de la jornada, la UE se comprometió a dar al Mercosur una ayuda no reembolsable por $71,5 millones (49,6 millones de euros) para fortalecer institucionalmente al Parlamento, la Secretaría y el Tribunal Permanente de Revisión del bloque suramericano.
Además de ese apoyo institucional, el dinero permitirá sufragar proyectos en sectores de particular importancia para un futuro acuerdo de asociación que negocian la UE y el Mercosur, como el desarrollo de normativa técnica, sanitaria y fitosanitaria, y en materia de medioambiente.
Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, reconoció que las conversaciones iniciadas en 1999 con vistas a un acuerdo de asociación política y comercial han atravesado dificultades en los últimos meses, debido a la falta de avances en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Con todo, Almunia remarcó la voluntad política tanto de los Veintisiete como del mayor bloque suramericano para avanzar en la negociación y, al respecto, confirmó que se celebrará una reunión ministerial en mayo de 2008, aprovechando la cumbre UE-América Latina.
A su vez, Gargano reiteró que el martes, antes del inicio de la cita de presidentes del bloque, el Mercosur firmará un TLC con Israel, el primero de este tipo de la unión, fundada en 1991.
Este acuerdo, del que se han difundido escasos detalles, prevé la eliminación progresiva de aranceles en los intercambios, en fases que van desde la desgravación inmediata hasta los ocho años.
En contraste con estos avances en el frente externo, el Mercosur concluirá hoy, martes, la Presidencia semestral de Uruguay, sin dar pasos significativos para su dinámica interna, como el plan para la superación de las asimetrías, la redacción del código aduanero y el mecanismo de distribución de la renta aduanera, antiguas aspiraciones del bloque.
Según lo programado inicialmente, el código aduanero, que dará lugar a un territorio aduanero común y la eliminación del cobro del doble arancel, debía estar listo para aplicarse a partir de 2008, pero las dilaciones en la redacción aplazan su puesta en vigencia para 2009.
La redacción del código está suspendida en aspectos fundamentales, como la definición de cómo se distribuirá la renta aduanera, un tema que afecta particularmente a Paraguay por su condición de nación sin litoral.
Tampoco se han verificado avances significativos en la elaboración del plan estratégico para la superación de las asimetrías de desarrollo que marcan una brecha entre las economías mayores del Mercosur -Argentina y Brasil- y las más pequeñas -Paraguay y Uruguay.
Este plan tendrá que definir objetivos a corto plazo, que se deberán comenzar a implementar a más tardar antes de junio de 2008, y otros de medio y largo plazo, a cumplirse a partir de enero de 2010, pero el grupo de alto nivel al que se encomendó su confección no ha logrado sumar consensos.
Uno de los mayores obstáculos radica en la eliminación de los incentivos que algunos Estados federales de Brasil y determinadas provincias argentinas aplican a la producción, beneficios fiscales que no son sencillos de desmontar y que generan “una competencia desigual” para Uruguay, dijo Gargano.
Uruguay y Paraguay también reclaman dotar de mayores recursos al Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, que cuenta actualmente con $100 millones anuales (69 millones de euros) aportados principalmente por Brasil y Argentina.
Por lo demás, Montevideo también plantea que, si el bloque no logra avanzar en la apertura de nuevos mercados, el Mercosur flexibilice sus normas para que los socios puedan alcanzar acuerdos comerciales bilaterales por su cuenta, algo que Brasil y Argentina consideran “inaceptable”, pues el bloque negocia como un todo con terceros.
De todos modos, Gargano aclaró que Uruguay no está dispuesto a firmar un TLC en “condiciones de imposición” y con un país que aplica “subsidios a la producción y la exportación”, en alusión a Estados Unidos, con el que ya ha suscrito un acuerdo de protección de inversiones.
Estas dificultades entre los negociadores técnicos contrastan con las declaraciones de “voluntad política” para fortalecer al Mercosur.
“El Mercosur sólo puede ir hacia adelante y lo alcanzado hasta ahora es irrevocable”, aseguró Gargano, quien admitió que, “en 16 años, no se pueden corregir las asimetrías que se generaron en 180 años”.
En este contexto, los cuatro socios fundadores del bloque reiteraron su voluntad para que Venezuela ingrese al Mercosur como socio pleno, algo que aún depende de la ratificación de los Parlamentos de Brasil y Paraguay.
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