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Mercados financieros
Mercados financieros: gestión y separación de la propiedad


Hemos afirmado en este espacio que cuando una empresa recurre al mercado financiero para captar recursos para futuros proyectos o, simplemente, para continuar sosteniendo sus requerimientos de capital en función de las operaciones a futuro, el inversionista que adquiere los valores que emite la empresa, “asegura” una participación proporcional en la propiedad de la organización. Esta participación es recompensada por la rentabilidad de las acciones, así como por el incremento en el valor de las mismas, siempre y cuando los resultados de la gestión sean positivos.
Muchos de estos negocios son pequeños y están administrados por los dueños. Este modelo encaja con las empresas pequeñas que fueron la base para la Revolución Industrial. Sin embargo, en la actualidad los mercados globales y la producción a gran escala que estos demandan para efectos de competitividad internacional, demandan grandes cantidades de capital. Ejemplo de ello son empresas como General Electric (GE), Intel, Procter & Gamble y Microsoft, cuyo universo de negocios es muy amplio. Para el caso de GE podemos citar que dispone en propiedades, fábricas y equipamiento un monto que supera los $40 billones y, en activos totales, más de $400 billones.
Empresas de estas dimensiones no pueden ser gestionadas por un solo propietario y, para GE, una cifra que supera el medio millón de accionistas tiene participación proporcional, de acuerdo con el número de acciones, en la propiedad de la empresa. Esta división de la propiedad mediante la compra de acciones que se negocia en los mercados financieros y, físicamente, en lo que conocemos como bolsas de valores, permiten captar los recursos de capital necesarios para la operación de la empresa.
Lo anterior lleva a que un grupo tan grande de personas no puedan participar activamente en la gestión diaria del Corporativo, lo que obliga a la elección de un Consejo de Administración que gestiona y supervisa el desempeño de la compañía. Lo anterior significa que los dueños y los directores de la empresa son dos partes diferentes, lo que proporciona más estabilidad. En este sentido, si algunos accionistas deciden vender parte de sus acciones de la compañía, lo pueden llevar a cabo sin afectar la gestión de la empresa. Por lo tanto los mercados financieros juegan un papel muy importante en la compra y venta de esos activos financieros, mediante la una sencilla separación de la propiedad y la dirección.

Juan Carlos Pérez Herra
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