Mercado competitivo obliga a renovación de Campero
El mercado de comida rápida en Costa Rica es muy competitivo, con el ingreso de nuevos competidores en el mercado, explicó Carlos Ramírez, vicepresidente de Mercadeo de Campero. En la fotografía Donald Brenes y Tatiana Rojas, representantes de la marca en Costa Rica. Esteban Monge/La República
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Un proceso de renovación de restaurantes, menús y servicios para el cliente, forma parte de los planes de Campero, cadena de restaurantes de pollo frito, que busca sobrevivir ante un reñido mercado.
Desde 2010 la empresa de pollo frito no abre un local. La razones de este impasse son la competencia que han presentado otros restaurantes de comidas rápidas y la remodelación que ha experimentado la marca desde su sede en Guatemala.

Es hasta ahora que Campero iniciará en Costa Rica un proceso de renovación, en el que durará por lo menos dos años, empezando con estudios de mercado y planeamiento de inversión, que se realizarán este año.
“Costa Rica, a diferencia de otros países donde tenemos presencia, muestra un mercado competitivo, a nivel de marcas y oferta variada, por eso tenemos que acomodarnos a ello”, dijo Carlos Ramírez, vicepresidente de Mercadeo de Campero.
Mover locales a puntos más transitados, cerrar los que generen pérdidas o abrir otros nuevos en áreas donde no tenía, son algunas de las propuestas.
Además, realizará un refrescamiento de la imagen, de los menús que se sirven y de los servicios que se dan a los clientes.
El primer restaurante renovado se abriría dentro de un año y medio, pero aún no se manejan la fecha exacta ni la inversión que requerirá Campero para realizarlo.
Estos cambios iniciaron en 2012 en Guatemala y El Salvador, y no fue hasta el año anterior que abrió los primeros restaurantes con nueva imagen.
En Guatemala, por este proceso la marca cerró 12 puntos.
“No es un proyecto largo, no importa que esa renovación dure unos cuatro años (en Costa Rica), queremos que los locales, el menú y los productos tengan la aceptación de los consumidores”, dijo Ramírez.
En cuanto a la categoría pollo, ha visto la entrada de marcas como Popeyes y la renovación de otras como KFC y Rostipollos, además del crecimiento de otras especializadas en servicio para llevar como Pa’ Llevar y Pio Pio.
Por ello, la empresa desde 2013 tiene otro formato de restaurantes con Pollo Granjero, marca con la que construirá otros 25 locales durante este año, sumándose a los 75 que mantiene alrededor del país.
Esta es la apuesta pequeña para tráficos altos de personas, cercana a barrios o comunidades, mismo formato que una tienda de conveniencia.
Los locales miden en promedio 35 metros cuadrados y laboran unas tres personas en cada uno.
Mientras que en los restaurantes Campero, el espacio llega hasta los 300 metros cuadrados y se emplea a unas 15 personas.
“Es cierto que los clientes desde hace mucho no saben de nuestra marca, pero estas inversiones que queremos realizar en Costa Rica, no las estudiaríamos si no quisiéramos seguir aquí”, agregó Ramírez.

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Este es uno de los restaurantes remodelados por Campero en El Salvador, luego de la renovación de la marca. Cortesía/LA REPÚBLICA

 

 


 


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