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Mercado cambiario: Se hace camino al andar

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En octubre de 2006, el país decidió construir un puente para cruzar un río. El viaje consistió en migrar en su modelo de gestión de divisas. En una orilla estaba el viejo modelo de tipo de cambio fijo, al otro lado del río, el modelo de libre mercado.
Al andar en el tiempo se pasó de las minidevaluaciones a un modelo de bandas que, en teoría, sería temporal y que pondría al país rumbo a la flotación administrada; luego hacia la liberalización del mercado.
Parece  que ocho años del sistema de bandas es suficiente y que se debe avanzar en el modelo; aunque algunos otros países que han modificado sus sistemas de manera similar a Costa Rica han tardado hasta diez años en el proceso. Esto se debe a que las estructuras e instituciones del mercado —las bases del puente— deben fortalecerse y modernizarse para dar paso a las ulteriores etapas del proceso.
Cuando los mercados logran cierta estabilidad, esta se refleja en la volatilidad diaria de la cotización. Es una importante condición, aunque no la única, para continuar con la migración. En el caso de nuestro país y en particular desde la última semana de enero, no es precisamente la estabilidad cambiaria lo que ha imperado.
La variabilidad se ve incrementada, entre otras cosas, por la participación de grandes actores en el mercado como lo son las empresas públicas no bancarias. Su sola presencia alimenta, a su vez, la posibilidad de arbitrar con las monedas y varios agentes económicos que participan en el mercado con la intención de especular.
Con la reciente decisión del Banco Central de suplir las necesidades del sector público no bancario desde las reservas y no directamente desde el mercado mayorista se restan incentivos para intentar lograr ganancias en el mercado que junto con la salida de las entidades públicas provoca una reducción en la presión de demanda.
Por ello la natural tendencia de la cotización será a la baja. Este comportamiento será el primer efecto de la decisión del Banco Central, otro será que la decisión ayudará a paliar el proceso inflacionario que hemos observado en los primeros meses del año.
Más importante aún es que se ha puesto un ladrillo más en el puente que nos llevará desde un sistema de bandas hacia una liberalización del mercado. Previamente debemos quedarnos en un modelo de flotación administrada en el cual el papel del ente monetario será preponderante para darle confianza al sistema.
Queda camino por andar y ahora más que nunca cada viajante debe prepararse adecuadamente, según sus objetivos, posibilidades y necesidades, para no encontrar sorpresas y tropiezos en su andar.
Si utiliza el puente para otros fines tenga en cuenta que los cimientos aún están frescos y podría caer al agua. Por cierto, en ese río, al igual que en el mercado, podría encontrar cocodrilos.


Ingrid Guzmán
Directora de Scotia Fondos

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