Marcello Pignataro

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Lunes 6 Octubre, 2008

Mensajes

Marcello Pignataro

María José Castillo ha demostrado que, con perseverancia y tesón, los sueños se logran. A pesar de que fue duramente criticada por los jueces durante algunos tramos del programa Latin American Idol y que, en su momento, dijo que no pensaba cambiar su estilo, tuvo la madurez suficiente para darse cuenta de que era “por su bien” lo que le decían.
Las críticas no la opacaron y su magistral voz la mantuvo como favorita del continente hasta que enmendó, corrigió, mejoró algunos aspectos y hoy aparece como una de las dos mejores cantantes de Latinoamérica (a mi muy subjetivo criterio: la mejor).
El año pasado ganó un centroamericano —Carlos Peña, de Guatemala— y en esta ocasión son dos las centroamericanas que avanzan a la final, dejando atrás a potencias como México y Argentina, con toda su maquinaria mercadológica y logística de primer mundo. Doble mérito, entonces.
Ahora nos toca apoyar a María José todo lo que podamos, enviando mensajes y buenas vibras de aquí hasta Buenos Aires. Ella no necesita dejar más en alto el nombre del país, pero ya que está en la final un empujoncito no le caería mal.
Por primera vez, en las tres temporadas que lleva el programa al aire, los costarricenses hemos podido enviar mensajes de apoyo y, entre todos, la tenemos en la final.
El presentador estelar, Monchi Balestra, dijo que de la noche del miércoles 1º de octubre al mediodía del jueves 2 de octubre, se “habían roto todos los récords de mensajes de texto recibidos”. Ya mi recibo de celular empieza a sentir las consecuencias de este concurso, pero en nada me lamento.
Como tampoco debe estarse lamentando el ICE dada la enorme cantidad de millones de colones que han entrado a sus arcas desde que empezamos a enviar mensajes de apoyo que le permitieran a María José seguir adelante en el concurso.
Vamos a jugar con los números un rato.
Somos, aproximadamente, 2 millones de usuarios de celular en el país. Obviamente no todos nos tomamos la molestia de enviar el mensaje de texto pero, para que María José esté en la final, sí creo que habremos sido más del 80% de los usuarios: un millón seiscientos mil. Seamos conservadores y digamos —que no es así— que cada uno de nosotros mandó solamente un mensaje. Con un precio aproximado de ¢450 por mensaje, estamos hablando de una facturación — adicional y para nada presupuestada— de ¢720 millones… por semana.
El concurso lleva ya unas ocho semanas en la parte “fuerte”, lo cual nos podría hacer pensar que al ICE le entraron nada más y nada menos que ¢5.760 millones en apenas dos meses. Y aquí no estoy ni imaginándome la cantidad de mensajes que se enviarán este próximo miércoles, que podría disparar esa cifra.
Electricidad y celulares son diferentes, pero el Instituto Costarricense de Electricidad —proveedor de ambos servicios— es el mismo. ¿Se justifica verdaderamente un alza tan desproporcionada como la que nos quieren imponer o la justificación es, más bien, de índole salarial?