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Vemos las muestras de querer enderezar el rumbo que había perdido la Caja, pero es indispensable la voluntad política firme y sostenida para corregir todo lo que en el pasado la sacó del buen camino


Mejoras en la Caja

Las medidas dadas a conocer por las más altas autoridades de la Caja como las responsables de lograr, por primera vez en mucho tiempo, un equilibrio entre los niveles de ingresos y gastos de la institución, demuestran que el saneamiento financiero y las mejoras en la administración en todos sus departamentos, es lo único que el sistema necesita para funcionar como la ley se lo indica y los costarricenses lo merecen.
Sin embargo lo evidente es que para que esto se dé es indispensable la voluntad política, y que esta debe ser firme y sostenida porque es mucho lo que hay que corregir ya que muchos fueron los errores cometidos en el pasado que sacaron a la entidad del buen camino.
Control de incapacidades, reducción de asesorías, alquiler de inmuebles, mejora en gestión de cobro y política selectiva de creación de plazas, son algunas de dichas medidas, aplicadas el año pasado, de acuerdo con lo publicado por este medio ayer.
En los últimos días, algunas medidas han mirado también hacia los salarios de un grupo de médicos, principalmente de especialidades y jefaturas. Este es un renglón en el cual aparentemente aún falta definir cosas, ya que por un lado no puede la institución pagar pluses que no correspondan o resulten injustos, y por otro lado tampoco pueden quedar sin la debida atención, las 24 horas, los pacientes, razón de ser del sistema de salud de la Caja.
No obstante, queda mucho camino por andar, el resto de departamentos de la entidad debe ser sometido a revisión exhaustiva. Es no solo antihumano sino injustificable que los asegurados deban permanecer aún en angustiosas listas de espera durante las cuales empeora su estado de salud y en muchos casos lo convierten en irreversible.
Vemos las muestras de querer enderezar el rumbo que había perdido la institución. Pero no solo en rubros como los antes mencionados se debe racionalizar y transparentar el gasto. El mismo tratamiento requieren, para citar solo algunos ejemplos, las compras, que desde luego han de ser digitales, y el rendimiento del personal de oficinas cuyas plazas aumentaron en gran medida sin que se notara mejoría en los servicios de salud.

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