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Viernes 8 Agosto, 2014

Es necesario rediseñar los incentivos salariales del sector público, vinculándolos al mérito, de forma que generen resultados positivos


Mejorar eficiencia con incentivos

Existe una amplia variedad de opiniones respecto al tema salarial en el sector público, especialmente en momentos de negociaciones para definir los incrementos de medio año. Esto como consecuencia de su impacto en las finanzas públicas. Como se conoce, estos se aplican a través de diferentes normativas y además incluyen montos adicionales como incentivos.
Detrás de estos incentivos existe un problema económico preocupante para la sociedad. Este es conocido como riesgo moral, el cual consiste en una situación en la que un individuo que conoce las consecuencias de un acto, toma el riesgo de ejecutarlo, ya que son otros individuos los que asumen las consecuencias.
Pero, ¿qué tienen que ver los incentivos del sector público con el riesgo moral? Estos sumados a la inmensa dificultad para aplicar sanciones en las instituciones estatales, colocan a los funcionarios en una situación en la que pueden obtener mayores ganancias sin que se exija el esfuerzo suficiente para cumplir eficientemente los objetivos institucionales. Esto provoca deficiencias en la calidad de los servicios públicos.
Esa situación no solo afecta la calidad y eficiencia de los servicios, sino que también afecta la deteriorada situación fiscal del país.
Del año 2008 a 2012 la partida de sueldos y salarios del gobierno central creció 91%. No obstante, el número de plazas creció en promedio 3,25%.
Por otra parte la partida salarial representa en promedio un 7% del PIB, impulsando un crecimiento medio en el gasto corriente del 13%, mientras el PIB crece a tasas alrededor del 4% y el 5%.
Estas cifras no son nada alentadoras en momentos donde se pronostica un déficit fiscal del 6% para 2014, el que se puede reflejar en mayores tasas de interés e inflación poco estable.
La presencia del riesgo moral en el sector público se puede controlar de diversas formas, por ejemplo mediante la implementación de esquemas salariales escalonados o lineales, vinculados a los resultados de los funcionarios. Además del mejoramiento de los sistemas de monitoreo.
Si bien actualmente existen instrumentos que se supone deben valorar estos aspectos, como el caso de las evaluaciones del desempeño, estos no son efectivos por diversas razones, entre ellas su nula vinculación con los incrementos salariales.
Consecuentemente se hace necesario rediseñar los incentivos salariales del sector público, vinculándolos al mérito, de forma que generen resultados positivos en el desempeño, mejorando el bienestar de la población a través de mejores servicios y la disminución en el largo plazo de la presión que ejercen los incentivos sobre las finanzas públicas.

Andrés Salas Alvarado

Estudiante de economía, UNA