Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 20 Noviembre, 2013

El proyecto (de APM) creará miles de empleos directos e indirectos en una provincia que está atrasada en comparación con el resto del país


Megapuerto de Moín; los limonenses lo quieren

En una encuesta realizada por el Centro Científico Tropical, un 76% de los limonenses apoya la construcción de la terminal de contenedores de la empresa holandesa APM. Es lógico que lo hicieran; el proyecto creará miles de empleos directos e indirectos en una provincia que está atrasada en comparación con el resto del país. Se debe aplaudir el apoyo decidido de la presidenta Laura Chinchilla a una inyección de recursos enormes y positivos para Costa Rica y que pudieran convertir al país en un centro logístico marítimo.
Al ver la oposición del Sindicato de Trabajadores de Japdeva, Sintrajap, hay que entender que los estibadores nacionales e internacionales se han opuesto históricamente al uso de los contenedores para transportar carga, sistema inventado por el escocés Malcolm McLean. Es más, es probable que si se preguntara en privado a Ronaldo Blear, líder del Sindicato, confesaría que le gustaría regresar a los viejos tiempos cuando los racimos de banano se cargaban a los barcos sobre las espaldas de los hombres. En aquel entonces se necesitaban hasta cien hombres trabajando 18 horas y más para cargar una bananera, tarea que con contenedores puede realizarse con ocho o diez trabajadores laborando seis horas. Con el sistema antiguo, Blear tendría más poder, con centenares de familias dependiendo del trabajo de estibador para mantener a sus familias.
Hubo huelgas masivas internacionales, incluyendo en Limón con el Sintrajap, tratando de impedir que los contenedores llegaran a ser de uso general. Ahora Blear y su pequeño grupo de acólitos, quieren bloquear la llegada del megapuerto de contenedores. Ha buscado el apoyo de estibadores de otros países, pero no ha tenido éxito en ese sentido. En desesperación ha solicitado la ayuda de los “grupos de no” costarricenses —los que son ecólogos solo de nombre, los sindicatos ultraconservadores del ICE, y los ideólogos antiempresa privada— para ver si puede paralizar el país y domar al gobierno, que percibe como débil.
La inversión de APM en Limón traerá consigo un auge en la construcción de infraestructura provincial, de edificios, escuelas, hoteles, y centros de educación superior. Con tanta obra es definitivo que se tendrá que crear otro hospital en la zona. Si Costa Rica le da la espalda a este proyecto, ya aprobado por la Contraloría y la Sala Cuarta, el impacto negativo no solo caerá sobre Limón sino también en la reputación internacional del país como lugar para invertir.
Solo hay un candidato presidencial que se pronuncia abiertamente en contra del Megapuerto y este no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección, ni en primera ni segunda vuelta. En general, no es tema de la contienda electoral esta concesión.
Se hará realidad mientras que la administración actual mantenga su apoyo y que la población limonense manifiesta activamente que es esto algo que ellos entienden que es beneficioso para todos.
El proyecto del Megapuerto da esperanza a todos los que quisieran ver al país moverse en rumbo positivo.

Carlos Denton

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