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Martes 26 Enero, 2010


Alguien se apropió de mis direcciones de correo electrónico en Inglaterra y empezó a utilizarlas para sus propósitos, la estafa. Comparto Las recomendaciones que he recibido para evitar este tipo de problemas

Me robaron las direcciones electrónicas

Cuando uno obtiene un correo electrónico, parte del principio de que es algo totalmente privado, pero como ya sabemos, los correos electrónicos no son tan privados, los “hackers”, nombre que se utiliza para denominar a esas personas que andan robando sus datos desde Internet, son expertos en computación, se dedican a inventar virus para dañar programas, violan las cuentas bancarias; se roban correos y direcciones de otras personas para hacer fechorías como las que aquí voy a comentar.
Ahora me tocó el turno a mí, un ciudadano común como usted, alguien se apropió de mis direcciones de correo electrónico en Inglaterra y empezó a utilizarlas para sus propósitos, la estafa. El hacker tuvo acceso a mis direcciones, luego cambió las claves y en un instante se apropió también de todos los contactos y correos que guardaba en “la nube”.
Su fechoría empieza a realizarla enviando correos a mis contactos con mi dirección y mis teléfonos que aparecían al final del correo tal y como yo los enviaba. El correo que envió este hacker a mis contactos decía más o menos lo siguiente: que yo estaba varado en Londres y que necesitaba 850 libras esterlinas para solucionar mi problema, que por favor me ayudaran y que el dinero debían enviarlo a una oficina de Western Union, además en el mensaje agregaba una dirección física.
Lo que no hizo correctamente el hacker fue la traducción del inglés al español, envió un correo muy mal redactado, por lo que muchos amigos y familiares se dieron cuenta de que el asunto era un fraude; me llamaron por teléfono e hicieron llamadas a mis hermanos para verificar cuánto de verdad tenía el mensaje, otros más suspicaces hasta chatearon con él haciéndole preguntas en español y pidiéndole datos más específicos, sus contestaciones eran malas traducciones e insistía en comunicarse en inglés.
Sin ninguna dirección electrónica, tuve que hacerme de una nueva para ir resolviendo el asunto poco a poco, llamé a Western Union y comuniqué lo sucedido al departamento de estafas de esa compañía en Estados Unidos e hice la denuncia en el Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica, aproveché y les sugerí que la denuncia deberían informarla a INTERPOL.
Había quedado desposeído de todos mis contactos, (más de 1.700) y mis correos, tenía que resolverlo; la siguiente tarea consistía entonces en cómo recuperar mis direcciones y todo los archivos con su contenido, una persona diestra en el asunto se ofreció a ayudarme, y después de un par de horas, logramos recuperar la dirección de mi correo principal gracias a que aún conservaba el código original con el cual me habían confirmado mi viejo correo.
Todavía estoy a la espera de recuperar las otras dos direcciones, el problema consiste en que no recuerdo las preguntas secretas ni encuentro los códigos y fechas en que se habían solicitado y aprobado.
Las recomendaciones que he recibido para evitar este tipo de problemas quiero compartirlas con ustedes; a) cambie las claves y hágalas fuertes, la forma de hacerlas óptimas y seguras es que sean alfanuméricas, que una de las letras esté escrita con mayúscula y que se le agreguen algunos caracteres, b) guarde los datos originales donde le confirman su dirección electrónica en alguna otra parte que no sea “la nube” u otra dirección electrónica, y c) no reenvíe correos con direcciones de otras personas de forma abierta.

Carlos Vílchez Navamuel
Consultor de Bienes Raíces