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McIlroy líder en St. Andrews
El norirlandés hizo 63 golpes, mientras, Woods 67

Si el fútbol mundial está girando entorno a un país, que es España, el golf gravita momentáneamente alrededor de Irlanda del Norte, por el liderato (63 golpes) ayer del joven de 21 años Rory McIlroy en el Abierto Británico, en Saint Andrews (Escocia), y el éxito de McDowell hace un mes en el abierto estadounidense.
Graeme McDowell, en junio, hizo justicia para el golf europeo sobre la hierba de Pebble Beach, un terreno emblemático en el acervo del “gigante” mundial de este deporte. Por ello, este norirlandés ya es un héroe en su país y un notable en Europa.
Un compatriota de McDowell, en el lugar donde el golf cobró forma hace cientos de años (St. Andrews) y en el CL aniversario del Open, colocó ayer una sólida primera piedra para que en Irlanda del Norte comiencen a soñar con otro gran éxito.
McIlroy es todavía un muchacho pecoso, de rizada y frondosa cabellera. Pero su talento natural, prematuro, le hizo saltar enseguida al estrellato y ganar a ambos lados del “charco”.
Su arranque en el “links” de St. Andrews logró poner sordina, incluso, a los magníficos 67 golpes de Tiger Woods y al fracaso inicial de Phil Mickelson (73 golpes), primero y segundo de la lista mundial.
McIlroy, el noveno del mundo, asegura que este inicio fulgurante en el tercer torneo de Grand Slam lo debe al triunfo de su compatriota McDowell en el “Grande” anterior. Rory se inspiró, pues, en Graeme.
El joven norirlandés, por si su esfuerzo se tuerce en jornadas venideras y la meteorología se transforma, igualó la vuelta más baja en la historia de los “majors” (63 golpes). Queden para su currículum los siete “birdies” y el “eagle” (en el par 4 del hoyo 9), con ocho abajo en los últimos diez hoyos.
Las cifras de McIlroy, en una mañana de St. Andrews de mejores condiciones meteorológicas que por la tarde, son también significativas para un Open: Nick Faldo y el difunto Payne Stewart fueron los últimos en sellar 63 golpes en una vuelta de Open
Británico, hace 17 años.
Pero no fue sólo McIlroy quien aprovechó bien la mañana. El controvertido estadounidense John Daly, de 44 años, maravilló con su heterodoxia y el golf que le condujo hace 15 a ganar el Open precisamente en St. Andrews.
Daly, que ha jugado ocho torneos en los últimos tres años, dejó un recado en forma de vuelta de golf: firmó 66 golpes y es desde la tercera plaza el mejor de los estadounidenses en liza. Entre él y McIlroy se situó, segundo y con 65, el surafricano Louis Oosthuizen.
Tiger comenzó tan bien el torneo (67 golpes y octavo) como Alejandro Cañizares (67), el mejor de los siete españoles.

Madrid/EFE
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