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¡Mavs al fin campeones!
La franquicia de Dallas obtiene su primer anillo de la NBA

Electrizante e impredecible. Los Mavericks de Dallas son los nuevos campeones de la NBA, lograron revancha por la derrota sufrida a manos del Heat de Miami en 2006, y permitieron la redención de figuras importantes de la liga, a quienes el anillo de monarcas les había sido ajeno.
Dirk Nowitzki, Jason Kidd, Shawn Marion, José Juan Barea, Tyson Chandler y Jason Terry  por citar algunos casos habían tenido reconocimientos pero nunca el éxtasis de levantar el trofeo. Anoche, en el sexto juego, lograron en Miami el triunfo por marcador de 105-95, ganando la serie 4-2.
La experiencia de los “Mavs” resultó determinante. El juego inició con el ímpetu de los locales por anotar y distanciarse, ganaron el salto e imprimieron velocidad al juego. A pesar de ello, la visita empezó a carburar y sin ser tan rápidos, mantuvieron el ritmo.
Wade puso a prueba su cadera y el resultado fue positivo, penetraba y la eficiencia era buena, entendió que Nowitzki entró desenchufado y que Kidd no tenía la velocidad para marcarle.
Los Mavericks despertaron gracias a Varea, que respondió con velocidad al dinamismo de Miami y los obligó al error. Ahí empezó el Heat a fallar, con imprecisión en pases, tiros desacertados y falta de actitud a la hora de la marca.
Para el segundo cuarto, los Mavs construyeron una ventaja de 12 puntos a su favor, la mayor lograda en toda la serie. Pero, de la misma forma que llegó, el Heat la desapareció con un rally de 15 puntos sin respuesta.
El mal momento de los ahora campeones se debió a una desconexión de sus principales figuras, que empezaron a tener problemas de faltas y tuvieron que conceder algunas facilidades en la marca.
Este fue el peor momento de los Mavs, que para rematar fueron víctimas de una defensiva asfixiante de Miami, con bloqueos extraordinarios incluidos, lo que al final terminó en bronca entre Chalmers y Stevenson.
Los árbitros detuvieron el juego para identificar a los involucrados para sancionar, y ese tiempo fuera enfrió totalmente a Miami, que nunca volvió a carburar igual.
Nowitzki desapareció, de nueve tiros anotó solo uno y Jason Terry asumió la responsabilidad de buscar el aro.
El tercer cuarto ya fue un poco más pausado, juego que le calza bien a los monarcas, y LeBron no logró meter a su equipo en el ritmo que más les conviene: la velocidad. Bosh no apareció y Wade intentaba, pero sin el don colectivo.
El público entendía lo que pasaba y el silencio se empezó a apoderar del American Airlines Arena.
En el último cuarto, James resucitó a su quinteto con un triple que redujo la diferencia a nueve puntos, luego robó balones importantes pero esas recuperaciones no terminaban en anotación.
A falta de dos minutos, varios jugadores locales bajaron los brazos y los veteranos de Mavs empezaron a intercambiar gestos, sonrisas, abrazos y estallar en júbilo tras el sonido que marcó el final de esta serie.

Daniel Chacón
Para La República
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