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Materias Primas: ¿Prueba de Fuego?

Para ningún inversionista era un secreto que los rendimientos de las materias primas eran los más atractivos del mercado y en cierta forma continúan siendo interesantes, pero en las últimas semanas esta situación ha cambiando considerablemente.
Cuando empezó el auge de las materias primas hace unos ocho años atrás, ya se advertía que esta situación no podría ser sostenible por dos razones: la primera, es que los consumidores de estos bienes no podrían asimilar el incremento en costos y mucho menos trasladarlo a los consumidores y la segunda, la demanda de los países podría estabilizarse o estancarse en el mediano plazo.
Lo cierto, es que las empresas pudieron trasladar el aumento hacia los consumidores y si bien en algunos casos la demanda ha disminuido, sus utilidades no se deterioraron (en casi la mayoría de los casos), como se esperaba. Adicionalmente, las economías pudieron hacer lo suyo y sortearon los embates de las crisis financieras. No obstante, este panorama parece, tal y como se había advertido, no ser sostenible.
Buena parte de la expectativa de crecimiento de las economías, se basa en la necesidad de crecimiento de China. Si bien en este país, los ejes principales de desarrollo (ubicados a lo largo de la zona costera), se encuentran muy avanzados, la infraestructura hacia el centro de éste es más bien precaria, por ende la necesidad de recursos es inminente.
China ha dependido de sus exportaciones, hoy en día no solo de bienes y servicios, sino también de recursos económicos; sin embargo, estas han caído por onceavo mes competitivo y según estimaciones del Banco Central, es posible que continúen disminuyendo hasta principios del próximo año, lo que recortaría la necesidad de materias primas y por ende reduciría su precio.
Si a lo anterior le aunamos la caída en las exportaciones de Japón y la disminución del consumo en Europa, es muy posible que la presión de precios sobre las materias primas continúe disminuyendo, ante el descontento de los países exportadores; en especial de América Latina.
Debido a esta desaceleración, los economistas estiman que es necesaria la aplicación de mayores estímulos, lo cual podría motivar a los mercados a mantenerse activos; pero los inversionistas, no están muy interesados en aumentar sus posiciones en el corto plazo; en primer lugar, por el temor de una potencial caída en los precios y en segundo lugar, por la rapidez en que el efecto del estímulo se diluye, dando la percepción de que no fue suficiente.
En el mercado de oferta, las opiniones continúan muy divididas ya que por una parte, muchos fondos de inversión siguen confiados en el desempeño positivo de las materias primas, pero los bancos de inversión apuestan a que sea deficiente.
Lo que queda claro es que se encuentran en un momento crucial, que demanda una mayor cautela.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]
Twitter @alfredopuerta

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