Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 23 Mayo, 2012


Más policías en la calle, por favor


Los datos sobre la incidencia de crímenes y asaltos producidos por CID/Gallup son más precisos que los que mantiene el Ministerio de Seguridad Pública; este ente público solo registra los actos delincuenciales denunciados, y todo indica que más de una tercera parte de los asaltos y robos no llega a la atención de las autoridades.
En la encuesta nacional de mayo, un 20% de los hogares reporta que por lo menos una persona que reside en los mismos ha sido víctima de un robo o asalto en lo que va de este año. En números absolutos son 200 mil víctimas hasta la fecha en un país que hace pocos años se presentaba al mundo como “jardín de paz”.
Pero lo preocupante es que la mitad informa que no reportaron a las autoridades lo acontecido. La cuantía de los actos delincuenciales es preocupante, pero el hecho de que no se están denunciando es alarmante, porque implica que no confían los habitantes en la autoridad.
Cuando en sesiones de grupo (investigaciones cualitativas) se pregunta a los participantes por qué no denuncian los delitos, las respuestas principalmente constituyen versiones de “por sí, no hacen nada”. Afortunadamente no se ha llegado a lo que se oye en Guatemala, Honduras y El Salvador, donde la percepción más bien es que la policía colabora con el hampa. Como ha dicho Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, “la policía y los delincuentes tienen sus orígenes en los mismos sectores de la sociedad. Algunos deciden violar la ley y otros defenderla”.

Cuando los defensores de la ley deciden cruzar la línea, rápidamente se aterroriza la población; comienzan los habitantes a buscar un líder para “imponer mano dura”. Si esto ocurre en Costa Rica, se pierde uno de los componentes más importantes de lo que ha sido el costumbrismo nacional; el compromiso con la tranquilidad y la convivencia.
¿Qué se puede hacer para restaurar la confianza en la autoridad? La respuesta principal es que tiene que haber más presencia; un policía en un puesto donde tiene que llegar el habitante para reportar un problema no es lo mismo que uno que está en la calle observando y controlando. El que permanece en una delegación “reacciona” cuando el ciudadano llega a denunciar un delito. Cuando hay uniformes en la calle, estos sirven para “reprimir” el crimen antes de que ocurra.
Es probable que la respuesta del gobierno será que “no hay presupuesto” para pagar los salarios de la cantidad de policías que se requieren. Pero hay que preguntar a los jerarcas si no hay demasiados realizando tareas que no tienen que ver con el combate a la delincuencia. Por ejemplo, paso con alguna frecuencia por el Aeropuerto Santamaría y noto que cada vez son más los policías funcionando como inspectores de Migración. Son muy amables y eficientes, pero ¿para eso fueron contratados?
Me informan que la situación es similar en otros entes estatales. ¡¡Pongamos a los policías en la calle, Sr. Ministro!!

Carlos Denton
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