Más opciones de cobertura cambiaria
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• Pequeñas y medianas empresas aún con pocas alternativas
Más opciones de cobertura cambiaria
• Clientes grandes pueden cubrir riesgos en 15 monedas diferentes

La noticia buena es que hay muchas más opciones de cobertura para las grandes empresas (aquellas que busquen montos de cobertura mayores a $100 mil o su equivalente en otra moneda).
Con la aprobación para que el Banco HSBC pueda negociar derivados cambiarios, los exportadores o importadores en las principales 15 monedas de los países con que Costa Rica tiene relación comercial pueden asegurarse por anticipado el precio de las divisas.
Una cobertura cambiaria es un instrumento con el cual una empresa acuerda con su entidad financiera un tipo de cambio a futuro para una divisa específica, la más común en el país, el dólar. Además de acordar ese precio se pacta un monto de dinero específico a cubrir y una fecha a pagar. Eso es para que la empresa pueda hacer sus proyecciones de flujo de caja con un precio real y no vaya a tener que registrar pérdidas si el tipo de cambio se mueve en una dirección que le perjudique.

Actualmente en el país existen coberturas para colón dólar y colón euro, llamados contratos de diferencia; estos se negocian en la Bolsa Nacional de Valores con montos múltiplos de $50 mil y cubren hasta por tres meses la diferencia en el precio. Es decir, si el contrato se hizo por un tipo de cambio de ¢505 por dólar para el próximo mes de abril, pero sube a ¢515, la entidad financiera le dará a la empresa los ¢10 por dólar que necesita para pagar sus obligaciones en moneda extranjera.
Los dos nuevos productos de HSBC son diferentes, el primero, llamado Non Delivery Forward (NDF), funciona también cubriendo las diferencias en los precios de las monedas, pero los montos pueden ser personalizados (por ejemplo $157mil), el plazo es de hasta un año y se puede hacer con las 15 monedas que ofrece la mesa de divisas de HSBC Costa Rica para ese instrumento.
El segundo es el Forward común, donde se hace un intercambio del monto total, en el plazo pactado. Es decir, si se van a comprar 50 millones de pesos chilenos, se tenga de previo el valor en colones que se recibirá por esa transacción.
Estos productos están muy claramente segmentados, dirigidos a clientes corporativos exportadores o importadores, así como clientes institucionales; no se ofrecen a personas físicas ni a pymes, ya que son coberturas por montos altos.
“Tienen que ser clientes con cierto nivel de sofisticación y el trámite no se hace en sucursales, solo en la mesa de divisas de HSBC en Escazú”, explica Amedeo Gaggión, de mercados globales de HSBC Costa Rica.
El producto llega en un momento donde Costa Rica tiene tratados comerciales con 17 países del mundo y otro tanto en proceso de aprobación, por lo que cuenta con una fuerte integración a la economía global que requiere de relaciones multimoneda y lo expone a las volatilidades de los mercados internacionales y el local.
“Creemos que el producto llega en un muy buen momento, y sí vemos al mercado de coberturas desarrollarse a futuro”, agregó Gaggión.
Por otro lado, a pesar de la mayor oferta de productos, la mala noticia es que el mercado de coberturas en el sistema financiero nacional no arranca aún.
Al menos así piensan los gremios importadores y exportadores y algunas entidades financieras.
Aunque existe toda la normativa para elaborar instrumentos de cobertura, el comportamiento del tipo de cambio es un factor que limita mucho la demanda del sector.
“Básicamente, el tipo de cambio, parece tener una sola dirección, lo cual hace que el mercado en conjunto se mueva en la misma forma”, dijo Vanessa Olivares, la recién nombrada gerente de BCR Valores Puesto de Bolsa.
Lo anterior quiere decir que hay poca incertidumbre, ya la mayoría de las empresas sabe que en las quincenas el tipo de cambio sube levemente, que para Navidad baja casi hasta el piso, y que mientras el Banco Central tenga un sistema de bandas, el precio del dólar no será menos de 500 en el mercado mayorista.
Esa es la principal razón por la que muchos empresarios no se cubren, para ellos no vale la pena.
Otra razón es que desde el punto de vista de los clientes, las coberturas son caras, sobre todo por las garantías que piden, lo que inmoviliza capital de trabajo de las empresas.
“Por ejemplo, las de la Bolsa Nacional de Valores, cuando las ofrece algún puesto de bolsa y son de tipo de cambio, el precio oscila alrededor de dos colones en promedio, con relación al mercado, por lo que el pago de la misma para los clientes es relativamente caro”, agregó Olivares.
Tanto entidades financieras como empresas coinciden en que cuando las señales del mercado indiquen que habrá mayor volatilidad por influencias internas (se eliminen las bandas) o externas entonces en ese momento si arrancará el mercado de coberturas para más empresas.



Carolina Acuña
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