Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 13 Marzo, 2015

Aumentar los impuestos sin haber mejorado las herramientas de recaudación resulta además estéril


Sinceramente

¿Más impuestos?

Ha dado a conocer el Ministerio de Hacienda sus dos propuestas de incremento de impuestos. La primera consiste en la transformación del impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado. La segunda propuesta resulta en gravar los salarios de los trabajadores mejor pagados del país. Las grandes cooperativas pagarían hasta un 30% de impuesto de renta.
Creo que es correcto hacer un gran esfuerzo nacional para reducir y si es posible eliminar el déficit fiscal que llega a un 6,6% del PIB. El país ha venido contrayendo deuda para pagar gastos corrientes desde hace ya su rato y esa es una receta para la catástrofe.
Por otro lado, la transformación del impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado es una positiva transformación que va a generar un mejor control en la recaudación del resto de los impuestos.
El incremento en renta está en consonancia con la mentalidad que priva en las esferas estatales. Los exitosos deben pagar por los menos exitosos y por todo el gasto que el gobierno quiera hacer. Un incremento de impuestos para la burocracia. Un castigo para los exitosos y esforzados.
En realidad el problema fiscal debió atenderse desde un inicio con una severa reducción del gasto superfluo y del gasto corrupto. Más impuestos sin reducción del gasto sin sentido, tiene aún menos sentido.
Aumentar los impuestos sin haber mejorado las herramientas de recaudación resulta, además, estéril. El gran problema fiscal de nuestros días es la defraudación fiscal producto de la informalidad de nuestra economía. Cálculos sitúan en un 49% del PIB el segmento de la economía informal. Nada anuncia este proyecto para formalizar este gran sector económico.
Resulta indispensable analizar y decidir cuáles han de ser las funciones del Estado. Una reforma tributaria no es solo aumentar impuestos, más importante aún es determinar en qué se va a gastar y cuánto se habrá de gastar en ello. ¿Cuáles serán las funciones del Estado, o si van a dejarse inmutables?
El gasto debe de ser reducido, el gasto excesivo y superfluo eliminado de una vez por todas. El Estado debe replantearse en sus funciones. Las herramientas de formalización del gran sector de la economía informal deben de construirse y usarse. Antes de aumentar los impuestos, una mejor recaudación deberá lograrse de manera clara y contundente.
Requerimos una reforma tributaria, para lograr la reducción y eliminatoria del déficit fiscal. Si vamos a aumentar impuestos, todo lo demás debe de atenderse con seriedad y profesionalismo.
Quien se gana el dinero siempre sabe mejor que el Estado en qué gastarlo y cuida de este infinitamente mejor. El Estado no es dueño del país ni los ciudadanos sus siervos fiscales. El país no está en función del gobierno, es el gobierno el que sirve al país.
Un paquetazo de impuestos no es de recibo. Una reforma tributaria conlleva una reforma del Estado en sus estructuras, gastos y funciones. Prioridades siempre deben de fijarse en las funciones estatales y en su gasto correlativo. El crecimiento económico es el mejor aliado de la recaudación fiscal. Los impuestos son el principal enemigo del crecimiento económico.

Emilio R. Bruce

Profesor
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