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En 2007 decíamos, en este mismo espacio, que el país se encontraba en una delicada situación en materia de puentes. Seis años después estamos en la misma situación pero se repetirán estudios que ya se habían hecho


Más estudios sobre lo ya estudiado


Es sorprendente la noticia publicada ayer por este medio de que se iniciará un convenio entre el MOPT y el Instituto Tecnológico para que este último comience a realizar estudios para conocer el estado de los puentes del país.
Tenemos clara, desde luego, la capacidad del Tec para hacer estos estudios, lo que es difícil de entender es por qué se desechó al Lanamme luego de la labor que ha venido haciendo desde hace tiempo en un afán de ayudar a mejorar la inoperancia del MOPT y su dependencia Conavi.
En este país, por otro lado, los costarricenses en su mayoría saben que desde hace muchos años se determinó que los puentes del país habían agotado su vida útil y nunca habían tenido el adecuado mantenimiento, por lo que estaban poniendo en riesgo a quienes los atraviesan.
Lo que había que hacer era construir nuevos puentes y reparar algunos si es que eso era conveniente y seguro.
En 2007 decíamos, en este mismo espacio, que “el país se encuentra en una delicada situación en materia de puentes según lo reveló un estudio hecho por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) por encargo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). El 60% de ese tipo de estructuras en las rutas principales tiene 50 años, que es el máximo de su vida útil, en el caso de que hubieran recibido buen mantenimiento luego de 20 años de uso.
Pero en vez de eso lo que han recibido en general es una sobrecarga enorme por el paso de tráileres que traen y llevan mercaderías desde que el Gobierno decidió cerrar los ferrocarriles.
¿Entonces? Hay que ver que esos mismos contribuyentes a quienes se les quiere pedir que paguen más impuestos, son los que sostienen económicamente planillas de algunas instituciones del Estado, como las del MOPT entre otras, que repiten estudios cada cierta cantidad de años pero no cambian realmente la condición, por ejemplo, de los puentes.
No creemos que la solución sea eliminar la necesaria infraestructura institucional. Pero sí deberían controlarse los resultados de sus trabajadores y, eso sí, limpiar a esos entes del nefasto clientelismo que, por lo mismo, se vuelve intocable aunque no rinda cuentas y ante sus ojos pasen inadvertidamente (¡¿?!) los desvíos o malos usos del dinero público.
 

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