Más dinero, menos exoneraciones
Hay dos exoneraciones que no se deben tocar: canasta básica, por cuestiones de interés social, y zonas francas, porque obedece al modelo de desarrollo del país, indica Randall Madriz, abogado tributarista. Archivo/La República
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En el país hay 227 regímenes de exenciones que deben ser revisados

Más dinero, menos exoneraciones

Equivalen a un 6% del PIB, solo el 2% tiene que ver con canasta básica

Aunque estamos urgidos de dinero, el Gobierno paga la factura que otros podrían dar mediante impuestos, esto gracias a los 227 regímenes de exoneraciones que hay en el país.

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Solo por las exenciones el fisco deja de percibir un 6% del Producto Interno Bruto (PIB), del cual solo el 2% representa aquellas que tienen que ver con la canasta básica, mientras que muchas otras podrían revisarse.
Incluso, la meta que propone Édgar Ayales, ministro de Hacienda, para sanear las arcas del Estado, es llegar a rebajar el déficit en un 3% —a la mitad—, revisando exoneraciones que no tienen sentido.
Hay dos tipos de exoneraciones con las cuales es complicado meterse, según analistas. Las primeras son aquellas que tengan que ver con la canasta básica porque su objetivo es beneficiar a las clases más pobres, y la segunda todo lo que tenga que ver con zonas francas.
“No se pueden tocar las exenciones que tengan que ver productos de primerísima necesidad, cargar esos productos con un impuesto sería antipopular, no sería correcto gravarlos”, indica Randall Madriz, de la firma Pacheco Coto.
En el caso de las zonas francas sería difícil porque estas son parte del modelo de desarrollo que el país ha venido cultivando en los últimos años, indica el especialista.
El mismo argumento tiene Rafael Luna, especialista tributario de la firma AFC, quien indica que no se puede generalizar sobre la conveniencia de eliminar las exoneraciones, sino que habría que analizarlas una por una.
“En esos porcentajes seguramente se incluye zona franca, y hay que ser realistas en el sentido de que la eliminación de ese tipo de exenciones podría provocar una fuga masiva de empresas a otros países de la región que tienen y seguirán teniendo esos mismos beneficios”, indica Luna.
Hay que tener muy claro las exoneraciones que sí dan un argumento social, que en su objetivo benefician a las clases más bajas.
Lo que parece faltar en el país es un análisis cuidadoso de si tales exenciones han producido el resultado que se deseaba, o si simplemente se han convertido en un mecanismo que beneficia a unos pocos agentes económicos.
“Que se puedan quitar todas, así como que todas se deben ver y revisar, es un tema que tiene que ver con viabilidad política”, indica Álvaro Ramos, viceministro de Hacienda, respecto al tema.
Ellos exponen en su propuesta de diálogo de consolidación fiscal, ver cuáles exoneraciones son necesarias eliminar.
Pero tienen claro que se debe cambiar, incluso proponen que el país emigre a un sistema de renta global y a implementar el impuesto al valor agregado que ayudaría mucho a cerrar huecos que las exenciones han dejado en el sistema.

Fabio Parreaguirre
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