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Viernes 5 Marzo, 2010

Más allá del protocolo

Terminó la presidenta electa su periplo con los sectores políticos representados en la Asamblea Legislativa y curiosamente, con la jerarquía de la Iglesia católica (falta solo el encuentro con Luis Fishman), subrayando coincidencias y asumiendo compromisos que parecen ir más allá de las meras formalidades protocolarias.
Dadas las complejidades de nuestro sistema político, por el bien del país resulta altamente satisfactorio que las relaciones entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo sean lo más fluidas posibles, fundadas en el respeto recíproco y en la transparencia. Eso es particularmente necesario en el momento actual, en vista de que el electorado soberanamente decidió conformar un parlamento multipartidista con ocho fracciones legislativas.
Eso significa negociar y negociar, en aras de sacar legislación importante para el país, tanto de la agenda del Ejecutivo como de las distintas bancadas parlamentarias.
Reglas básicas de la negociación política exigen, además de transparencia y compromiso real, avanzar de lo simple a lo complejo, buscar las áreas o los temas de mayor encuentro, generar confianza y experiencia, para conquistar frutos y marchar hacia nuevos derroteros.
En ese sentido, urge hacer una búsqueda responsable en los proyectos que ya están en la corriente legislativa, en los compromisos de campaña de la presidenta electa y de los partidos que quedaron en la oposición, para construir la agenda que ponga en marcha al parlamento desde el propio 1º de mayo.
Sería muy buena señal para el país que ese mismo día, los principales líderes de las bancadas parlamentarias anunciaran, además de sus estrategias y propósitos políticos, lo que es usual en esa sesión solemne, los nombres de los proyectos negociados, y que serán los temas prioritarios a partir del día siguiente.

Como complemento, es importante que las nuevas y nuevos legisladores estén totalmente convencidos de que, los buenos propósitos no pasarán de ser buenos propósitos, en el tanto no se reforme el reglamento legislativo, reduciendo o eliminando pasos en la tramitomanía de los proyectos, que la práctica legislativa ha demostrado que son absolutamente obsoletos, y disminuyendo tiempos de uso de la palabra que son totalmente abusivos, entre otros cambios sustanciales que hay que promover.
Del periplo comentado, llamó la atención el encuentro de la presidenta electa con la jerarquía católica y su decisión de estructurar una instancia permanente de diálogo, designando en su representación a una persona muy cercana, Viviana Martín, electa diputada y que se rumora será la jefa de la bancada de gobierno.
Pero además, conviene tomar en cuenta que en estos momentos, la jerarquía católica, junto con otras religiones y organizaciones sociales está impulsando una agenda que, lejos de unir, desune, que huele a persecución, y que violenta derechos legítimos de minorías, tutelados por convenios internacionales y por los derechos humanos universales.
Esa agenda, fruto del dogma, de la visión ideológica de la Iglesia, y que los representantes eclesiásticos buscan que el Gobierno la asuma como propia, no es precisamente la mejor opción para forjar consenso en el país.
La presidenta electa debe meditar seriamente al respecto porque su principal responsabilidad es trabajar por la unidad nacional, la tolerancia y el respeto a los derechos de todas y todos los habitantes de este país.

Franklin Carvajal Bejarano