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Violencia del narco no se detendrá al legalizar, dicen opositores
Marihuana crea recelos políticos
Mantiene discusión Laura Chinchilla, mientras surge debate entre homólogos de la región

Con solo mencionarlo, el recelo surge entre algunos políticos, cuando se habla de una eventual legalización de la marihuana.
El tema dejó de ser tabú y podría estar en la mesa de discusión este 24 de marzo en Guatemala, cuando los presidentes de Centroamérica, incluida Laura Chinchilla, discutan las reglas en torno al debate que se realizará sobre la despenalización de las drogas.
La duda que se genera se debe a que sus detractores, incluidos algunos altos funcionarios, la consideran “contraproducente” en la lucha contra el narcotráfico y la violencia.
Mientras que para algunos la legalización de las drogas plantea una eventual solución al crecimiento de la criminalidad, para otros no es otra cosa que un retroceso.
“Es un mito decir que al legalizar la marihuana se terminará con el problema criminal. La actividad que genera más dinero a los narcotraficantes es la venta de cocaína, por lo que se enfocarían con más fuerza en ese negocio”, explica Mario Zamora, ministro de Seguridad.
Otro aspecto que pone los pelos de punta a más de uno, es la posibilidad de que al legalizar la marihuana, esta se convierta en entrada para que más personas accedan a consumir otras drogas más pesadas, como la cocaína, crack o heroína.
Asimismo, si Costa Rica decide avalar el acceso a esa droga, se generaría una presión adicional sobre el sistema de salud pública.
En el país hay alrededor de 200 mil personas que consumen marihuana regularmente, de acuerdo con el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA).
“Considero que en estos momentos no sería positivo permitir la legalización de la marihuana, pues se daría un salto importante en su consumo, mientras que el Estado no está capacitado para atender la ola de situaciones que se generarían por esta situación”, indica Patricia Orozco, presidenta del IAFA.
Durante años, los esfuerzos de las autoridades nacionales y regionales han estado enfocados en una guerra contra las drogas y las bandas criminales.
Sin embargo, los resultados no han sido los esperados y, por el contrario, los carteles de narcotraficantes extienden cada vez más su presencia en Centroamérica, dejando a su paso más violencia.
Los homicidios se han convertido en un problema de salud pública en Costa Rica, empujados principalmente por las guerras de bandas narcotraficantes.
La provincia de Limón, que es el principal puerto de entrada para las drogas, tiene un promedio de asesinatos que triplica al resto del país.
Asimismo, el resto de la región no escapa a esta triste realidad.
Desde 2006, México emprendió una guerra ante estas bandas criminales y desde entonces, han fallecido 39 mil personas, incluidos civiles y se han gastado alrededor de $39 millones.
Por su parte, Honduras es considerado el más violento del mundo. Esto, porque su tasa de homicidios que supera los 80 por cada 100 mil habitantes, muchos de los cuales están relacionados con el narco.
Ante este panorama, han ido surgiendo voces que abogan por discutir la despenalización, como una forma de reducir los actos violentos.
En febrero anterior, Otto Pérez, presidente de Guatemala, abogó por empezar a discutir esta opción.
“Consideramos que la decisión de despenalizar esta droga, solo puede ser global, porque de lo contrario, nos convertiríamos en zona de producción mundial. Estamos abiertos al diálogo serio y técnico en este tema, pero creemos que es muy delicado”, concluye Mauricio Boraschi, comisionado antidrogas.
La eventual despenalización de la marihuana es un tema que necesariamente debería pasar por la Asamblea Legislativa, la cual tendría que reformar o bien, derogar la ley de psicotrópicos.

Esteban Arrieta
[email protected]
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