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Lunes, 12 de noviembre de 2018



NACIONALES


Marchamo es incremento tributario sin respaldo legislativo

Redacción La República [email protected] | Lunes 30 noviembre, 2015



RESUMEN EJECUTIVO
“Matar” el marchamo debería ser parte de cualquier reforma fiscal, al tratarse de un impuesto plagado de problemas crónicos.
Mientras tanto, sería recomendable para el dueño de un vehículo afectado por el marchamo esperar unas semanas antes de cancelarlo, ya que el nuevo esquema de Hacienda para el cobro podría rechazarse, por no contar con el respaldo legislativo.
Con el nuevo cálculo, Hacienda, de forma unilateral, ha incrementado el monto pagadero por miles de los dueños de vehículos, al variar los rangos del impuesto de propiedad.


No se puede “matar” el marchamo todavía, ya que representa ingresos de alrededor de ¢170 mil millones para un Gobierno que en 2016 perderá casi ¢1,6 billones.
Sin embargo, sustituirlo por una combinación de impuesto de renta y peajes, sería la forma de eliminar un impuesto plagado de problemas crónicos.
El principal defecto tiene que ver con las valoraciones, que por su naturaleza son imposibles de calcular, al lidiar con las variaciones, que van desde marca, modelo y kilometraje hasta extras, transmisión, mantenimiento y mucho más.
El impuesto de propiedad —el elemento más importante del marchamo—, además, es poco progresivo, al cobrar el mismo monto máximo a todos a los vehículos valorados en ¢6,6 millones o más.
No obstante, el impuesto mantiene una estructura complicada y arbitraria para preservar la progresividad en los demás rangos.
Mientras tanto, sería recomendable para el dueño de un vehículo afectado por el marchamo, esperar algunas semanas para cancelarlo, ya que la nueva forma de cálculo de Hacienda podría ser rechazada, por no contar con el respaldo legislativo.
Con la nueva fórmula, Hacienda, de forma unilateral ha incrementado el impuesto de propiedad, al colocar miles de vehículos en un rango de mayor cobro, en comparación con el modelo que antes se utilizaba.
Entre los cambios en la variación, este año el impuesto mínimo de ¢26 mil se aplicará solamente a los primeros ¢370 mil del valor del vehículo, mientras en 2014 el mínimo se aplicó hasta los primeros ¢410 mil.
La tarifa máxima, por su parte, este año se cobraría al valor del vehículo superior a ¢6,6 millones, mientras en 2014 se aplicó solamente a los montos mayores a ¢7,4 millones.
El impacto de la variación de los rangos en la mayoría de los casos sería modesto.
Sin embargo, el cambio viola el principio de que solo la Asamblea tiene la potestad de incrementar los impuestos, de acuerdo con el artículo 121 de la Constitución.
Queda además pendiente un recurso de amparo ante la Sala IV en contra del nuevo marchamo, mientras varios diputados le solicitaron a la Procuraduría emitir un informe sobre la legalidad de la medida, en este caso porque Hacienda no había publicado el decreto relevante en La Gaceta antes de iniciar el cobro.
Hacienda estudiaría la metodología del marchamo para efectos de 2016; sin embargo, no retractaría las normas establecidas para este año, dijo Marietta Montero, directora de Valoraciones.