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Martes 4 Septiembre, 2012

Maratónicas socioambientales

Con mucha regularidad aparecen diferentes actores de la sociedad civil realizando actividades para resolver problemas apremiantes que aquejan a una persona, a familias, a comunidades o instituciones.
En el caso de las personas, para operaciones en el exterior, para compra de equipo especializado o para determinadas discapacidades.
En el caso de las familias, maratónicas por casos fortuitos como terremotos, inundaciones u otros, como ejemplo podemos hablar del sueño de Navidad, un rojo por mi país, etc.
En el caso de las comunidades podemos citar campañas como Salvemos Palo Verde, construcción de un sendero universal en Carara, promoción de la isla del Coco como maravilla del mundo, restauración de las esferas precolombinas en Guayabo, etc.
En el caso de las instituciones, podemos citar campañas de recolección de fondos para hogares de ancianos, para alcohólicos, niños y niñas en riesgo social, hospicio de huérfanos, Cruz Roja, Club Activo 20/30, entre otros.
Todas las acciones antes mencionadas son loables y felicito a aquellos que las realizan. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que estas campañas son paliativos ocasionales que no resuelven el problema de fondo y reflejan la falta de planificación de nuestro Estado que no está dando respuesta adecuada a la sociedad.
Cito por ejemplo lo que ocurre en el campo ambiental, donde están de moda las campañas de salvemos esto y recuperemos lo otro. Todo esto, insisto, está muy bien, pero es válido analizar lo siguiente:
1. ¿Cuál es la política de Estado en materia de ambiente?
2. ¿Cuál es la división territorial por cuencas hidrográficas que existe en el país?
3. ¿Cuáles son los diagnósticos de las diferentes cuencas? Y si los hay, ¿con qué frecuencia se actualizan?
4. ¿Cuántos organismos de cuenca existen y qué tan eficientes y eficaces son?
5. ¿Estos organismos cuentan con un marco legal, un contenido político y económico para sus funciones?
Reflexionando sobre lo anterior solo podemos concluir que, de no cambiar de actitud, y planificar a largo plazo y con verdaderos planes de prevención y mitigación, estaremos permitiendo la destrucción de nuestros bosques, la contaminación del agua, del aire y de la tierra, con las consecuencias que todo esto conlleva para el país. Seguiremos teniendo más y más campañas aisladas que nos venderán ilusiones y así confortaremos nuestras conciencias, pero las verdaderas soluciones seguirán siendo postergadas.

Everardo Rodríguez
Expresidente de Acueductos y Alcantarillados