Manual de pifias
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Manual de pifias

• Refrito de un brillante filme de culto, echa a perder todas las virtudes del original

Asesino de la carretera
(The Hitcher)
Dirección: Dave Meyers. Reparto: Sean Bean, Sophia Bush, Zachary Knighton, Neal McDonough. Duración: 1.23. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 2.

Gran ejemplo de completa ineptitud, “Asesino de la carretera” es el refrito desvirtuado de un filme de culto, escrito por Eric Red y dirigido por Robert Harmon en 1986. Aquella brillante realización, con su trama bien amarrada y su excelente uso del suspenso, se inserta en el típico género del “cine de carretera”, para socavar sus cimientos mediante una lograda contaminación con el terror. Así, las infinitas autopistas norteamericanas se convierten en teatro de un sangriento juego de gato y ratón, debido a la presencia de un “hitcher” (autoestopista), quien resulta ser un despiadado homicida.
La nueva entrega echa a perder todas las virtudes del original, una por una: desde su pulida presentación formal, hasta sus intrigantes matices metafísicos. Efectuar una comparación entre ambas versiones, ofrece una experiencia reveladora. Aquí está un auténtico manual de pifias, donde se observan todos los principales tropezones en los que puede incurrir una empresa productora, al momento de actualizar una historia y modificarla, para complacer los gustos de otra generación de espectadores.
El primer cambio efectuado en el guion, constituye también el primero y más grave de una larga serie de defectos. El protagonista ya no es un joven viajero solitario, sino una pareja de novios quienes están de vacaciones. Ello disminuye la sensación de angustia y aumenta el intercambio de diálogos superfluos. Lo único que aporta esta variación, es la presencia de una jovencita despampanante con una minifalda diminuta, destinada a robar cámara.

Una escena ambientada en una cafetería, donde se encuentran varios testigos, daña irremediablemente la credibilidad del relato, sobre todo con respecto a la injusta persecución de los personajes principales, acusados de los crímenes que comete el sicópata.
Sean Bean actúa sin pena ni gloria en el inquietante papel de John Ryder, desempeñado antiguamente por el más carismático y eficaz Rutger Hauer. Aun así, la interpretación de Bean termina siendo lo mejorcito de una producción totalmente deslucida. Los demás trabajos histriónicos dan grima y la acción es tan exagerada que se torna irreal y poco impactante.
Lo anterior se debe a la cámara efectista de Dave Meyers, un experto en la elaboración de vídeos musicales, quien utiliza un estilo frenético y vacío. En “Asesino de la carretera”, Meyers genera sustos esporádicos, pero es incapaz de establecer ese clima de perenne tensión que el material supone.

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