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Boom inmobiliario, recolección de cosechas y edificación de infraestructura portuaria atizan competencia por fuerza laboral
Mano de obra enfrenta al istmo

• Panamá y Costa Rica requieren importar unos 300 mil trabajadores en los próximos años
• Ley migratoria y salarios menos competitivos a los de otros destinos centroamericanos ponen en desventaja al país

Karen Retana
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La necesidad por cubrir plazas vacantes en los sectores de la construcción y actividades agrícolas ha abierto una batalla campal en la región.
La mano de obra centroamericana se cotiza alto en destinos como Panamá, Costa Rica y El Salvador, debido principalmente al déficit de trabajadores en labores agrícolas, servicios domésticos y construcción.
En los dos primeros países se estima que en los próximos años se requerirá importar alrededor de 300 mil trabajadores para hacer frente a la recolección de productos y a la modernización del canal interoceánico, de acuerdo con fuentes de la Organización Mundial de Migraciones (OIM).
El Salvador hasta hace algunos años era exportador de mano de obra principalmente hacia Estados Unidos. Sin embargo, en la actualidad también importa personal debido al volumen de remesas.
Los salvadoreños receptores de envíos menosprecian el pago que reciben de los sectores de la construcción y agricultura por lo que sus plazas son cubiertas por trabajadores de otras nacionalidades, señalaron representantes de la Cámara de Construcción de El Salvador.
Estadísticas de esta agrupación revelan que hace una década existían unos 30 mil obreros registrados, ahora han disminuido a 18 mil, donde un 20% de ellos es de otras nacionalidades.
Aunque Guatemala, Honduras y Nicaragua se perfilan como los principales generadores de mano de obra, lo cierto es que el auge que experimentan diversos sectores de la economía en los países vecinos provocaría la búsqueda de personal en destinos suramericanos, explicó José Pirés, director de la OIM, durante una reunión de directores de migración que se congregaron esta semana en el país.
“Estos países tendrían que importar trabajadores de Bolivia, Ecuador, Colombia, Cuba o Brasil para hacer frente a la demanda de mano de obra”, agregó Pirés.
Sin embargo, la importación de fuerza laboral de estos países es cara, debido a que se requiere un depósito de garantía que cubra el tiquete de vuelta.
En la OIM dudan que Nicaragua, principal proveedor de mano de obra en el país se encuentre en capacidad de seguir exportando trabajadores.
Uno de los países que están generando mayor presión en la permanencia de trabajadores en Costa Rica es Panamá, el cual está provocando un éxodo de centroamericanos hacia tierras canaleras seducidos por salarios más competitivos.

“Las expectativas de generación de mano de obra no han sido tan intensas como se creía en el país. Por otra lado, si se diera una migración hacia Panamá sería a fin de año cuando empieza la construcción formalmente del canal”, señaló José Luis Salinas, socio de Arquitectura y Diseño y directivo de la Cámara de la Construcción.
Esta situación se repite en El Salvador, donde muchos trabajadores nicaragüenses prefieren migrar a ese país debido a que los permisos son más expeditos.
Ante este panorama, Costa Rica se prepara para mitigar la carencia de personal ante el grito de alarma de diversos sectores de la economía.
En la Cámara de Exportadores de Costa Rica se propuso que el proyecto de Gobierno Digital del Ministerio de Panificación facilite los trámites de visado para trabajadores estacionales.
“Entregamos un proyecto para reformar la ley de migración a fin de simplificar los procesos para obtener permisos de trabajo con el objetivo de lograr una migración segura pero simplificada”, sostuvo Mario Zamora, director de Migración y Extranjería.
Para Zamora la economía en el país está creciendo más allá de la capacidad de la población de poder generar trabajadores.
Prueba de ello es que otros sectores como transportes y tecnología han mostrado su preocupación ante la escasa oferta de personal.
La construcción se ha convertido en una de las industrias más sensibles ante la falta de mano de obra, debido a que el boom inmobiliario tomó por sorpresa al sector.
Afortunadamente, el atras
o en la construcción de algunos proyectos por exceso de trámites y permisos no ha desatado una crisis, señaló Randall Murillo, director ejecutivo de la Cámara de la Construcción.
La estimación para este año en este sector es de 40 mil trabajadores.
A su vez los bolsillos de algunos desarrolladores se han visto afectados ante la competencia en otros países.
“El cambio de la política migratoria, la presión por escasez y presión inflacionaria nos han llevado a subir salarios hasta en un 10% para poder llevar a cabo nuestros proyectos en el país”, comentó Joshua ten Brink, gerente general de Riverside Developers.


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