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Sábado 2 Julio, 2011

Manifestaciones digitales

MoveOn nació en 1998 como un plataforma en Internet que tenía como objetivo presionar al Congreso de Estados Unidos a concentrar su atención en asuntos de importancia para el país y pasar la página del escándalo entre el presidente Bill Clinton y Mónica Lewinsky.
La idea impulsada por una pareja de esposos, Joan Blades y Wes Boyd, se convirtió en la primera que permitía mediante Internet, establecer contacto inmediato, directo y masivo a miles y millones de ciudadanos unidos en torno a un tema específico, los cuales lograron llegar a 430 de los 435 distritos electorales en que está divido el país.
El movimiento de los esposos sirvió de semilla para una nueva manera de organizarse, que años después ha florecido con diversos movimientos en diferentes puntos del planeta.
Las revueltas en países como Túnez, Egipto, Irán y Libia que hemos observado en los últimos meses y de forma más reciente las manifestaciones en España que han sido denominadas como la “spanishrevolution”, la cual se extendió a otros países de Europa, son los mejores ejemplos de que la forma en que los ciudadanos se relacionan con la política ha cambiado y que Internet es su mejor arma para movilizarse en torno a temas comunes.

Las nuevas tecnologías nos permiten expandir nuestra capacidad de análisis de un problema y aportar una solución, la proliferación de redes de comunicación, de interlocución y de intercambio de significados, sentidos, contenidos e imágenes al interior del espacio virtual ha permitido que el concepto de multitudes inteligentes, definido por Howard Rheingold sea cada vez más latente.
Ya no dependemos solo de otros seres humanos, de otros poderes, ahora dependemos aún más de las máquinas y de los aparatos, convertidos en mediadores imprescindibles y casi ineludibles de la relación interpersonal y de la comunicación.
Aunar esfuerzos y conseguir que todos juntos sean capaces de aportar es lo que Surowiecki definió como sabiduría de multitudes y que se fundamenta en esa idea, que es más el todo que la suma de las partes. En este proceso, las personas están dispuestas a colaborar cuando el tema les interesa y cuando piensan que su colaboración o su decisión pueden afectar o variar el futuro
Y con esto los procesos de presión van desplazándose hacia la red, como lo hemos podido presenciar también en Costa Rica: el intento de aumento salarial de los diputados, la negociación del FEES entre el Gobierno y las universidades y el descontento en torno al tema de la minería a cielo abierto, son los mejores ejemplos de cómo la lucha ciudadana se ha inclinado hacia la red unidos por un motivo común y que sin los medios sociales no sería tan exitosa.
Al fetichismo de la mercancía que acusaba Marx en “El Capital” para el siglo XIX, le sucede el “fetichismo del ordenador”, la “alienación de la pantalla” y la tentación de lo instantáneo, en este contexto para algunos expertos la comunicación dejó de ser comunicación y se llama ahora interconexión.
La audiencia ya no existe como tal y ahora los usuarios son también productores, programadores y creadores, capaces de iniciar una lluvia de comentarios positivos o negativos en contra de algo o alguien.
Hoy las herramientas de comunicación y gestión están al alcance de cualquier persona y no debe extrañarnos que la ciudadanía sea capaz de movilizarse, unirse y hacer fuerza en cuestión de horas, tan solo necesita un motivo. Las empresas, organizaciones y políticos así deben entenderlo.

Esteban Porras
Asesor de Nuevos Medios