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Eventuales revanchas políticas dificultarán la discusión

Maniatada reforma constitucional

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No hay duda que el tema se puso sobre la mesa; no obstante, antes de impulsar cambios en la Sala Constitucional, es mejor que pase el tiempo, de lo contrario podría ser visto como revancha por parte de los diputados.
Al tratar de evitar la reelección de Fernando Cruz como magistrado, los legisladores se pusieron la soga al cuello.
Por eso toma fuerza la propuesta de que sea el próximo Congreso el que modifique la ley de jurisdicción constitucional, por lo que las reformas quedarían en el congelador.
“Hay heridas que no sanarán pronto y el otro año, estaremos de lleno en campaña política, por lo que no veo a esta Asamblea tomando como prioridad este tema, cualquier cosa que se haga aunque sea positiva y transparente, no se verá bien”, indicó Walter Céspedes, legislador del PUSC.
Más de dos décadas después de haber sido creada, la Sala Constitucional ha sido motivo de críticas por parte de los otros poderes de la República en los últimos años.
Esto, al considerar que los magistrados han sobrepasado sus límites al atribuirse potestades que supuestamente no les corresponden.
Ejemplos de esta situación se dieron al prohibir al TSE la realización de un referéndum para decidir sobre la validez de las uniones de personas del mismo sexo, así como la orden que emitió al Congreso para que legislara sobre las causales de pérdida de credencial de un diputado.
Por esta razón, hay un sentimiento creciente de impulsar un cambio en la ley. Sin embargo, con lo acontecido recientemente las cosas se complican.
“Los diputados del PLN, PUSC y el Libertario, colocaron en una situación comprometida al Congreso, e hicieron un daño a sus capacidades de presentar sanos contrapesos y equilibrios en materia de los poderes del Estado”, concluye Juan Carlos Mendoza, legislador del PAC.
Hace una semana las aguas políticas se agitaron cuando el Congreso, liderado por Liberación negó la reelección de Cruz, aduciendo la necesidad de “llamar la atención y mandar un mensaje” a la Sala IV.
Estas palabras fueron interpretadas como una injerencia de la política en la toma de decisiones de la Corte.

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Esteban Arrieta
[email protected]

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