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Martes, 22 de septiembre de 2020



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¿Mamá heroína-todóloga?, no gracias

Laura Centeno [email protected] | Jueves 20 agosto, 2020


Cuando se acerca el día de la madre vemos cómo se comercializan infinidad de productos, pero no precisamente para la mamá, sino para toda la familia. A lo mejor algunas mamás se sientan felices, porque consideran necesarios algunos artículos para sus quehaceres diarios, sin embargo, parece un poco injusto y sexista el hecho de que los productos para el hogar son exclusivamente de uso para la mujer, madre de familia y no una necesidad para el bien común de los miembros del hogar.

Me pregunto si alguna persona (sin distingo de género) se emocionaría con un regalo como una plancha, una aspiradora, un microondas, una lavadora o un percolador de café. Lo más probable es que ninguno de esos artefactos, puedan ser un gran anhelo personal y aquí es donde debemos cambiar el chip de opciones de regalo para nosotras.

Si a mamá le encantan los capuchinos, pues compre la máquina y prepárele su bebida favorita. Si en el hogar se necesita una aspiradora, adquiérala, pero con el compromiso de que sea para aliviar una de las tantas cargas que ya ella ha asumido, no por placer, sino por la cultura sexista que impone un listado de tareas a las mujeres. El verdadero regalo no debería ser un artefacto como tal, sino la responsabilidad de los demás para trabajar con nosotras, aliviar nuestras tareas de pendientes e ir delegando entre todos los miembros de la familia las cargas que generalmente se nos ha impuesto.

Las mamás no queremos ser todólogas, queremos ser un miembro más del equipo que se llama familia. Desde luego tenemos muchas responsabilidades ineludibles como dar un buen ejemplo a nuestros hijos, pero también queremos hacer valer nuestros derechos. Estoy segura de que muchas mamás estarían más felices en estos tiempos de crisis, no con regalos costosos, sino tiempo de calidad para ir de paseo, darle un buen masaje en la espalda y distribuir equitativamente las labores domésticas. No queremos tener todos los títulos impuestos en casa como ama de llaves, maestra, taxista, mensajera, proveedora, compradora, doctora, psicóloga, chef, asistente ejecutiva de todos y demás labores que perfectamente se pueden ir asumiendo responsablemente entre los otros miembros de la familia.

Las mamás no queremos ser etiquetadas como heroínas, mujeres súper-poderosas, obligadas a rescatar el mundo y resolverle los problemas a todos. No queremos aparentar ser las madres perfectas, abnegadas y obligadas a encajar en un modelo romántico de maternidad, que prohíbe decir cosas como: “estoy harta de…” o un simple “NO”, sin tener que justificarlo, y se nos juzgue por salirnos de los esquemas convencionales donde ni siquiera podemos decir malas palabras, hacer catarsis y desahogarnos en momentos de enojo, porque “las mamás debemos ser pacientes, tolerantes y delicadas en todo momento”.

No queremos ser polifuncionales, mujeres estresadas, en carreras, con congojas, preocupaciones y sin tiempo para ser simplemente nosotras. Deseamos espacios de concentración para diferentes tareas y trabajar eficientemente haciendo una labor a la vez. Queremos tiempo de calidad para nosotras mismas como hacer ejercicio, matricular un curso de actualización profesional o incluso disponer de espacios para el ocio, entretenimiento, descanso, meditación o para disfrutar solas o con nuestras amistades.

Si en algún momento nos han dicho que somos malas madres por no calzar en ese modelo tradicionalmente “correcto”, no sigamos cargando culpas. Si amamos a nuestros hijos y ellos a nosotras con todas nuestras imperfecciones, si existe respeto, cariño y comprensión, si nos sentimos orgullosas de ellos y ellos de nuestros logros, entonces vamos por buen camino. Somos simplemente mamás con grandes virtudes y áreas de mejora que hacemos lo humanamente posible, nos equivocamos, nos levantamos y seguimos adelante para nuestro bien y el de nuestros hijos.

Un abrazo a todas las mamás en nuestro día y bendiciones a quienes tenemos la dicha tener una mamá a quien decirle: gracias por darme la vida, por guiarme, acompañarme en el camino de la vida y te amo con todo mi corazón.


Laura Centeno Salas







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