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¿Mala por buena?

¿Se ha sentido usted desadaptado en una organización pese a que realiza un trabajo de alto nivel, eficiente? ¿Ha recibido rechazo, resistencia y hasta le han culpado por resultados adversos pese a que usted considera ser una persona de alto rendimiento? No se preocupe, la famosa Jabulani le acompaña en esa situación.
Los científicos indican que es perfectamente redonda. Ha sido calificado como el balón más avanzado de la historia sus características. Sin embargo; esa misma perfección esférica se usó como justificación de errores en el Mundial de Fútbol 2010. Incluso, no han faltado quienes le descalifican ante la dificultad para lidiar con ella.
En modo similar, los agentes de cambio que procuran el profesionalismo, el alto desempeño y la incorporación de la tecnología, suelen ser desprestigiados por los adictos a viejos modelos de gestión como la manipulación, la ambigüedad y el simple poder personal. ¿No será que por su incapacidad para adaptarse se atrincheran en la comodidad del paradigma tradicional?
Acostumbrarse a algo mejor toma tiempo, en el camino se “fallarán goles” y algunos “porteros” tendrán dificultad para atrapar oportunidades que llegan en modos diferentes. La perfección del Jabulani exige disciplina para mejorar, una nueva actitud, conocimiento del entorno, adaptación, aprendizaje, humildad para reconocer errores y, especialmente, persistencia para alcanzar la altura de las circunstancias.
Quienes se atrevan a aprovechar las buenas innovaciones y a trabajar junto a usted que es agente de cambio, pasarán por una etapa de inseguridad e incomodidad, un pequeño precio para ingresar al mundo del alto rendimiento. Eso sí, dominado el nuevo sistema, se podrán lograr mejores resultados, la recompensa para quienes abran su mente y den un paso al frente.
En el futuro sabremos si los errores en el Mundial 2010 se debieron al balón o a la impericia de los jugadores. Los cambios importantes suelen ser polémicos, si los científicos discuten sobre un balón, imagínese lo que otros harán con las propuestas de transformación que usted promueve; de modo que no espere reconocimientos ni aplausos; simplemente haga lo de la Jabulani: unos le critican y otros la aprecian, pero todos desean jugar con ella, a lo mejor eso hará que le acepten y luego hasta disfruten ser mejores por usarla.
¿Tiene usted algo de Jabulani? ¡Ponga a rodar sus ideas, aunque otros quieran patearlas mal, pese a ser buenas!

German Retana
[email protected]

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