Mala infraestructura empuja al suicidio económico
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Las limitantes pasaron de ser una resta de competitividad a un riesgo en la seguridad de los sectores, aducen empresarios
Mala infraestructura empuja al suicidio económico
Carencias en obras públicas generarían pérdidas en la producción nacional

La fragilidad de la infraestructura nacional pone en una situación delicada a los sectores productivos. Este tema destaca en los informes de competitividad, los cuales resaltan que la mayor debilidad de nuestro país está en la mala calidad de la red vial.
La radiografía está plasmada en el “Doing Business” del Banco Mundial y el Informe de Competitividad del Foro Económico Mundial, de setiembre de este año, los cuales establecen que desde hace más de 30 años, el país no invierte en infraestructura que agilice la labor de los sectores productivos.
Por ello, los empresarios alertan que la red vial es incluso un peligro que podría generar la pérdida de riqueza, y que hoy esa ineficiencia provoca pérdidas.
Regiones como Siquirres, que son vitales tanto en producción como zona de paso para los principales puertos del país, tienen infraestructura en pésimo estado que después del terremoto de Limón (1991) no fue reparada correctamente.
“Tenemos otra situación. Cuando hay huelga Japdeva nos dice que mete remolcadores para que podamos atracar. Llegamos, lo hacemos, pero tenemos que dejar toda la carga peligrosa al aire libre por falta de espacio y tramitomanía, lo cual es desesperante”, consideró Jorge Campabadal, gerente general de la naviera Crowley.

En el tema agrícola sucede algo similar. Los caminos rurales carecen de mantenimiento, obligan al productor a invertir en las pérdidas que les implican las malas rutas de comunicación; y que constituyen un riesgo a la misma seguridad.
“Ya no es solo perder vidas, sino cosechas. Lo que ocupamos para comerciar es la comunicación. Estamos frente al riesgo de perder bienestar social, en la medida en que se limite a los sectores productivos, en especial el agro, que reparte riqueza en zonas rurales, y que ahí no se ve la inversión”, dijo Alvaro Sáenz, presidente de la Cámara de Agricultores.
Como responsables los entrevistados señalan la tramitomanía y la ausencia de buenos gerentes institucionales. Más que desviar la mirada hacia la persona que está al frente de la entidad, acusan que todos son víctimas de las fallas de un sistema lento e ineficiente.
Incluso, a pesar de que por los puertos del Caribe pasa un enorme porcentaje de la riqueza nacional; esa puerta no se ha logrado ampliar al mismo ritmo que aumentó la oferta, impidiendo que el país sea más próspero e incremente la atracción de capital, lamentó Campabadal.
Tampoco se han culminado proyectos como la carretera a Caldera, ni la ampliación de la autopista Bernardo Soto. Tampoco se ha resuelto el aeropuerto, ni el rezago en infraestructura hospitalaria y educativa.
“No se puede continuar atendiendo los temas delicados solo tras emergencias. Ahora, el día a día del país no es la debilidad competitiva, sino que esos problemas se nos convirtieron en un riesgo ciudadano”, rescató Mónica Araya, presidenta de la Cámara de Exportadores.
A pesar de ello, existen criterios encontrados. Por ejemplo, la Unión de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP), lamentó la salida de la ministra de Obras Públicas y Transportes, Karla González, ya que destacan el trabajo realizado sobre esta administración.
La ex jerarca defendió hasta su salida inclusive, que durante la presente administración se logró avanzar en obras importantes como las hechas en Circunvalación, la Costanera Sur y la concesión de la vía a Caldera.
A causa del accidente de la semana anterior, el gobierno presupuesta $15 millones para atender algunos puentes que se encuentran igualmente en abandono.
Las estructuras son los dos puentes que están sobre el río Chirripó, río Sucio, Torres, Azufrado, Sarapiquí, Abangares, Aranjuez y dos sobre el Río Nuevo.




Daniel Chacón
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