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Miércoles 25 Febrero, 2015

Hay proyectos que son sencillos, pues el entorno de la obra y sobre todo su alcance limitado así lo determinan


Madura y en el suelo: ampliación calle Lagunilla

Los gringos le dicen “low hanging fruit”, por acá decimos “maduras y en el suelo”. La idea es la misma: hay proyectos que son inherentemente sencillos, pues el entorno de la obra y sobre todo su alcance limitado así lo determinan. Normalmente, estos son pequeños proyectos que involucran grupos muy específicos de interesados, lo cual multiplica por un factor de siete o más las posibilidades de éxito con respecto a grandes emprendimientos.
Uno de estos “ganadores pregarantizados” es la ampliación de la calle de Lagunilla de Heredia, ruta 106, específicamente el corto trayecto de 2,3km desde el cruce del Castella hasta la altura de la zona franca UltraLag. Actualmente, este breve recorrido puede tardar hasta 40 minutos en un mal día, para un promedio de velocidad de absurdos 3 km/hora  (una persona camina a 5km/h).
Y el panorama augura mayores tormentos: el auge de las zonas francas en la zona, la construcción de al menos cinco torres de apartamentos, nuevos centros comerciales y la siempre creciente flota vehicular apuntan a lo peor. Sin embargo, la solución —o al menos un poderoso paliativo— está en nuestras manos. Veamos.
El mencionado tramo es uno de los poquísimos trayectos de ruta nacional en donde existen amplios espaldones completamente desaprovechados. Para ampliar, no hay que hacer movimientos de tierra, tampoco expropiar; ni siquiera hay que mover los postes de iluminación.  En otras palabras, es cuestión de echar asfalto y demarcar, ganándose en el acto al menos dos carriles, uno por sentido. Inclusive, a partir de la altura de Riteve, donde la calle se estrecha, es posible sumar un carril adicional usando los linderos actuales y canalizando 300m de aguas. Sobra mencionar lo que ganaríamos con este sencillo y pequeño proyecto: si solo se ahorraran diez minutos por sentido, y asumiendo que circulan unos 5 mil carros por día por esta calle (creo que me quedo muy corto), estamos hablando de aprox. 1.000 horas hombre diarias, amén del ahorro en combustible, accidentes, contaminación, llegadas tardías, aumento de la calidad de vida, etc.
¿Posibles riesgos? Creo que el único aspecto técnico a cuidar es la presencia de un poliducto de Recope, pero el espacio disponible augura que no hará necesario su traslado, y aunque fuera este necesario, el trayecto de tubería a mover es muy corto. También podría haber alguna resistencia por parte de los camioneros que han convertido en un parqueo esos enormes espacios desperdiciados a ambos lados de la calle, pero al fin y al cabo, no es su propiedad. En fin, creo que el único “pero” importante es —como siempre— la ausencia de voluntad política.
Se podría argumentar que esto no solucionaría los cuellos de botella del Castella y la Peugeot, mas recuérdese que la ampliación de la ruta 1 y la ampliación del trayecto Pozuelo –Jardines del Recuerdo se encargarán —en un anhelado futuro lejano— de eso. En el ínterin, aprovechemos el tiempo sabiamente y hagamos realidad esta sencilla pero provechosa iniciativa que preparará la zona para esos grandes proyectos a futuro.
Desconozco si la última donación china está toda asignada, pero este es un excelente candidato. Todo caso, “ráspese la olla” o pídase un préstamo; no hay forma de perder, está madura y en el suelo.

Fernando Quesada V.

Gerente de Proyectos
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