Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 9 Octubre, 2008

De cal y de arena
Lunes negro, días de farándula

Alvaro Madrigal

“Lunes negro” este 6 de octubre de 2008, cuando los principales mercados financieros se derrumban y arrastran a su constelación de bolsas satélites. Los expertos concuerdan en que es una grave crisis, por su profundidad peor que la de 1929 si no se articula una operación de salvamento inmediato. Cruzan los dedos para que no sobrepase la barda de los 12 meses. Mientras, cada gobierno, cada autoridad bancaria corre a reparar su tejado, independientemente de que al vecino se le meta más o menos agua. Eso sí, con una coincidencia: imponen la regulación de los operadores financieros pues se acabaron los tiempos de la desregulación y de la sumisión a las “leyes” (¿cuáles?) del mercado, visto y comprobado como está que el capitalismo —eso que Milton Friedman llamó la verruga del liberalismo— suele terminar comportándose como una bestia indómita cuando no tiene brida. Juan Pablo II lo descalificó —“capitalismo salvaje”— como hoy lo hacen también hasta en los santuarios donde se le ha venerado. Veamos, si no, las piruetas del Presidente de Estados Unidos que propone la intervención estatal de los bancos para sanear su patrimonio, sustituir su administración y vender activos cuando, afuera, sus compatriotas desfilan temerosos de perder sus ahorros y pidiendo las cabezas de los culpables de una hecatombe desatada por la codicia. “Kill greed”, se lee en sus carteles. Allá, en Europa, el Presidente de Francia y Presidente de la Unión Europea demanda sentar las bases de un “capitalismo regulado” a partir de nuevos principios y reglas que tomen en cuenta el funcionamiento de las agencias financieras, la evaluación de los balances bancarios, los fondos especulativos, la remuneración de los zares de las finanzas y el intercambio de información. Sus vecinos, con los más chicos a la cabeza, se le adelantan y corren ante la proximidad del aluvión: Islandia impone el control de los bancos y nacionaliza el más grande; Irlanda, Dinamarca, Grecia, Suecia... abrigan con la garantía del Estado los depósitos bancarios. Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo se sofocan auxiliando bancos grandes, convencidos de que si caen arrastrarían a los pequeños en una “caída dominó”. Corren para rescatar la confianza del público, difícil tarea cuando la percepción es que esto está mal y que peor va a ponerse. Nada será mejor que “el colchón”, dirán.

Sin duda, la crisis nos golpeará fuertemente, más en lo comercial y en la atracción de inversión extranjera, como lo indicó el presidente Arias en un lacónico y aislado comentario que soltó en medio del silencio de las autoridades bancarias y hacendarias. Pero también afectará los rendimientos de los ahorros, los costos y acceso de materias primas y bienes de consumo, y el empleo, en momentos en que sufrimos crisis de la burbuja inmobiliaria, expansión desorbitada del crédito, consumismo irracional, alta inflación y pérdida de credibilidad. ¿No tiene un mensaje el Presidente de Costa Rica? Es hora de que teleperiódicos y radioperiódicos se ocupen de informar adecuada y verazmente sobre esto, lejos de regodearse morbosamente con la irrupción del hampa y con el efecto dormidera de la farándula.