Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 1 Marzo, 2013

El mejor homenaje que le podemos tributar a Luis Paulino Mora y a todo el pueblo costarricense por el cual él se entregó hasta la muerte, es prolongar su trayectoria, nutrirse de su legado


Luis Paulino: presencia y ausencia

La muerte del Dr. Luis Paulino Mora Mora, Presidente de la Corte Suprema de Justicia y Magistrado Fundador de la Sala Constitucional, reconocido como eminente jurista dentro y fuera de nuestras fronteras, hombre de bien y ciudadano intachable, además de ser algo así como un tsunami que nos ha conmocionado en el seno de la familia, lo ha sido igualmente para todo el país.
Su inesperada muerte se ha convertido en uno de los duelos nacionales más hondamente sentidos por la ciudadanía.
Más allá de la fraterna relación que desde siempre nos unió, considero que todos estos homenajes han sido justos y merecidos. A medida que pase el tiempo, la pérdida que para la Patria representa su intempestiva partida, se irá viendo como una tragedia de inconmensurables dimensiones.
Su muerte ha puesto en evidencia una vez más, pero ahora con inusitado dramatismo, la profunda crisis que, en todos los campos, vive nuestro país. Ahora se abren grandes incertidumbres.
Pero esto también tiene sus ventajas. Percibir más crudamente y sin tapujos la crisis de nuestro régimen democrático, nos obliga a asumir los retos con valentía y patriotismo, como lo hizo siempre Luis.
Su huella y su ejemplo son un faro que nos habrá de guiar. Pero, insisto, su muerte deja un vacío que, en lo familiar y en lo personal, nunca será colmado, si bien el vacío —o “silla vacía”, como Luis Paulino dijo en memorable discurso— dejado por él en la Corte y en la Sala IV debe ser llenado teniendo su legado como un paradigma de juez y ciudadano ejemplar.
Es por eso que, para hacer frente a la crisis que sufre el país en sus valores fundamentales, la escogencia de sus sucesores debe hacerse mirando tan solo el bien de la Patria.
Exabruptos como los que suele proferir cierto diputado (¿) que habló tan solo de criterios partidarios, deben ser repudiados por todos los costarricenses de bien que son la mayoría.
La memoria de Luis Paulino y los intereses supremos del país exigen que diputados y magistrados se inspiren en criterios más elevados.
La opinión pública debe ser particularmente vigilante. No podemos permitir que el legado tan valioso en el campo del civismo y de la excelencia profesional dejado por el ilustre desaparecido, se vea mancillado con estulticias de esa ralea.
El mejor homenaje que le podemos tributar a Luis Paulino y a todo el pueblo costarricense por el cual él se entregó hasta la muerte, es prolongar su trayectoria, es seguir su huella, es nutrirse de su legado.
Y esto es válido, no solo para el Poder Judicial, sino también para los otros poderes de la República, sobre todo ahora que se aproximan las elecciones generales.
La Patria exige que haya hombres como Luis Paulino Mora en todos los campos de la vida pública y privada.
Un magistrado muere exhausto por el trabajo y la responsabilidad, que hizo suyas al asumir la más alta investidura en el Poder Judicial.
Cuántos en nuestro país deberían reflexionar sobre el significado de una lección que se da como se deben dar todas las lecciones en la vida: ¡con el ejemplo!

Arnoldo Mora