Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 12 Diciembre, 2014

La tarea de Luis Guillermo es imponerse como líder en sus propias filas


Luis Guillermo: balance provisional

Es habitual al final de año e inicios del nuevo, hacer un balance de las decisiones tomadas por los políticos. Esta actividad se vuelve perentoria cuando de un cambio significativo en el rumbo que se había tomado durante las décadas anteriores, se trata.
Tal es el caso del gobierno actual, pues se quebró el bipartidismo impuesto por razones geopolíticas (Guerra Fría que en el Caribe nunca ha dejado de ser caliente) a partir de la Guerra Civil del 48.
Por voluntad imperial, en el “patio trasero” se impuso la interdicción a las izquierdas de llegar al poder. Eso explica la prohibición constitucional de que Vanguardia Popular participara en elecciones “democráticas” hasta que en el gobierno de Oduber (1974-1978) se corrigió esa aberración. Hoy el Frente Amplio ha logrado una cuota importante de poder. Con estas elecciones se terminó en Costa Rica la Guerra Fría, mal que le duela a UCCAEP. Ya la política no será más la misma.
La oligarquía no tendrá automáticamente la hegemonía, como se está demostrando en España. Ojalá no se llegue a la lucha abierta de clases como en el vecino México.
En cuanto al gobierno, las elecciones no las ganó el PAC sino Luis Guillermo Solís. El PAC sigue siendo un partido mediano, como lo muestra su titubeante presencia en Cuesta de Moras, que contrasta con el triunfo arrollador de Luis Guillermo. Esa paradoja podría convertirse en contradicción irresoluble si el Presidente no hace gala de una habilidad política excepcional.
Por ahora echemos una mirada a las decisiones más importantes tomadas por el gobierno en estos sus primeros meses. El balance me parece positivo en el sentido de que el Presidente ha dado muestras de ser un diestro político de corto plazo. El año entrante (el segundo de un gobierno se marca el rumbo del resto del cuatrienio) deberá tomar decisiones más estratégicas sin descuidar las tácticas. Hagamos un recuento. Solucionó la huelga de maestros comenzando no más; logró la bendición de la Sala IV para su Ministro de la Presidencia (primer ministro de facto); haciendo malabarismos (políticos y legales) hizo aprobar por el Congreso el presupuesto. Y lo más importante, amarró para iniciar con pie derecho su gobierno una alianza para ganar las elecciones del Directorio de la Asamblea Legislativa.
Pero también ha tenido graves debilidades, la mayor de ellas es que su más dura oposición viene de su propio partido. Ottón Solís su fundador y líder del ala conservadora (en el doble sentido ideológico y por el rigor moralizante de sus orígenes) y Epsy Campbell por sus tendencias neoliberales. Todo lo cual ha resquebrajado la ya de por sí frágil institucionalidad de un partido joven.
La tarea de Luis Guillermo es imponerse como líder en sus propias filas, porque de no lograrlo deberá gobernar sin partido, como les pasó a Carazo y a Abel. Si eso se diera podría tener consecuencias lamentables, que podrían generar un vacío de poder. Para evitarlo, Luis Guillermo debe tomar decisiones de largo alcance como Carazo y de corta visión como Abel, pero en un contexto sustancialmente diferente como el que vive el país después de la derrota del bipartidismo y la crisis de la hegemonía mundial de Occidente.

Arnoldo Mora