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Jueves 4 Diciembre, 2014

En las escuelas y colegios del país se debería celebrar el 7 de noviembre de cada año


Luis A. Monge y la paz

El pasado 21 de noviembre, asistí a uno de los actos más representativos y dignificantes del ser costarricense: la firma de la ley que proclama la paz como derecho humano y establece que Costa Rica es un país neutral.
Fue un acto emotivo, colmado de sentimientos patrios, propios de un país que, fiel a su vocación de paz, decidió unilateralmente eliminar su ejército. Una noche mágica, iluminada en todo momento, con el amor a Costa Rica.
Entre muchas personas, en primera fila estuvieron el presidente de la Republica Luis Guillermo Solís, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia Zarella Villanueva y el expresidente de la República Luis Alberto Monge. En todo momento, don Luis Guillermo Solís expresó respeto y admiración hacia don Luis Alberto Monge como precursor de esta ley; un acto de humildad del primer mandatario digno de resaltar.
En sus aspectos medulares, la ley establece que la paz es un derecho humano fundamental, que el Estado promoverá, defenderá y garantizará la paz por todos los medios posibles; que Costa Rica es neutral ante todos los conflictos armados que se produzcan entre otros Estados o dentro de estos. Por último, la ley prohíbe la instalación en el territorio nacional de cualquier industria para la fabricación de armas de guerra. Se trata de una ley que propicia un orden de paz y establece las condiciones para el encuentro entre los pueblos del mundo y la coexistencia humana.
Esta es una ley consecuente con la ideología de un país que carece de ejército y funda su política internacional en la convivencia pacífica y la Carta de las Naciones Unidas. Estos antecedentes nos obligan, como ya lo hemos hecho ante la invasión de la Isla Calero por parte de Nicaragua, a dirimir cualquier controversia por medios pacíficos y a abstenernos de recurrir al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
En todas las escuelas y colegios del país se debería celebrar, el 7 de noviembre de cada año, la promulgación de esta ley, las sabias palabras pronunciadas por el expresidente Luis Alberto Monge y, recordar así el día que se proclamó la neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica (20-3-1986):
“Los costarricenses estamos contra la violencia como medio de superar las discrepancias políticas. Los antiguos creían que la guerra era la racionalidad última de la política, pero los costarricenses creemos que la guerra es la última irracionalidad, el fracaso de toda política”.
“Vivimos en paz porque tenemos confianza en las mejores condiciones del hombre para la construcción paciente y perenne de una sociedad que garantice a todos una existencia libre”. “Como la libertad, la paz no es un estado original ni permanente: tenemos que hacerla y volver a hacerla cada día”. “En su lucha por la paz, este pueblo encuentra el orgullo de vivir.”
“Costa Rica no es potencia económica, ni puede serlo. Costa Rica no es potencia política, ni puede serlo. Costa Rica no es potencia militar, ni quiere serlo. Costa Rica es potencia espiritual, porque el pueblo practica una fe viva en la fuerza del sentido común, en la fuerza de la voluntad y en la fuerza de la moral”.
Lástima que la prensa nacional no dio cuenta de este importante evento. Al ignorar un hecho tan significativo se pone en evidencia, una vez más, que en este país solo importan las noticias suceso, las noticias que sangran.
Si los medios de comunicación colectiva solo dan importancia a las noticias negativas, en el mediano y largo plazo ya no quedarán razones para que la gente continúe confiando en el sistema democrático. Después, cualquier cosa puede suceder.

Alex Solís F.