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Lucha demócrata llega a Indiana y Carolina Norte


Washington
EFE

La lucha sin cuartel por la candidatura demócrata que protagonizan Hillary Clinton y Barack Obama llega hoy a Indiana y Carolina del Norte, sin que ninguno de los dos confíe en romper el punto muerto en que se halla la batalla.
A estas alturas del proceso, todos los observadores dan por supuesto que los dos aspirantes a la Casa Blanca agotarán las primarias que quedan pendientes hasta el 3 de junio, lo que dejará en manos de los superdelegados -elegidos automáticamente por su cargo o puesto en el partido- la decisión de elegir al candidato.
En estos momentos, el senador por Illinois lleva la ventaja en número de delegados, 1.743 frente a 1.606, pero no en “superdelegados”, donde Clinton le aventaja con 269 frente a 252, según datos de RealClearPolitics.com.
Además, las encuestas revelan una posición cada vez más cercana entre los dos aspirantes. En Carolina del Norte, considerada hasta hace poco un enclave volcado en Obama, cada vez las distancias son más cortas y ahora Hillary le sigue a solo siete puntos.
En Indiana, donde los sondeos apuntaban a un completo empate, ahora cada vez es más claro el liderazgo de la ex primera dama, que le saca al senador afroamericano una diferencia en intención de voto de casi seis puntos.
Las espadas están en alto a nivel nacional, fundamentalmente en estos dos estados, donde los dos políticos están debatiendo sus programas y cruzando sus acusaciones con mayor furia e intensidad que en días anteriores, si cabe.
Con el precio del petróleo en máximos históricos y la economía tratando de esquivar la recesión, los dos senadores se atacaron ayer mutuamente de estar alejados de la realidad y de ser poco sensibles a las necesidades de la población.
En el corazón de la discusión se encuentra la propuesta de Hillary -que curiosamente comparte con el candidato republicano, John McCain- de suspender el impuesto de la gasolina durante el verano, la época de mayor consumo, y de compensar estos ingresos imponiendo nuevas tasas a las petroleras.
“Quiero que las compañías petroleras paguen este verano $8 mil millones, en lugar de quitar este dinero del bolsillo de los consumidores y los conductores”, dijo ayer en una entrevista en la cadena CBS.
Obama, por su parte, considera que el plan de Hillary no tiene ninguno viso de prosperar, asegura que es contraproducente y que su único objeto es ganar las simpatías de la clase trabajadora.
Acto seguido, la ex primera dama le acusó de ser insensible, algo que el senador negó de inmediato.
“Entiendo lo mucho que está sufriendo la gente. Pero si queremos ser serios, démosles un alivio, pero no pretendamos que estamos haciendo algo sugiriendo que se quite el impuesto de las gasolinas, es muy improbable que el presidente Bush tome esta decisión”, apuntó Obama en un comunicado.
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