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Loveparade no se celebrará más
Los bomberos habían advertido de lo inseguro del emplazamiento de la fiesta tecno, la cual se cobró la vida de 20 asistentes

Tres días después de la tragedia de la Loveparade, crece la presión sobre las autoridades por los fallos en la seguridad de la fiesta.
En la ciudad alemana de Duisburgo se produjo el sábado la tragedia en que murieron 20 asistentes. La última fallecida ayer fue una joven alemana.
Todo se desencadenó al quedar colapsado el túnel de acceso al recinto, en lo que algunos testigos describieron como una “pesadilla anunciada”, ya que paso subterráneo (de 10 metros de ancho) era a todas luces insuficiente para la multitud de jóvenes prevista. La catástrofe ocurrió al quedar absolutamente abarrotado el túnel y se produjeron encontronazos entre los que querían salir y los que pretendían acceder ante lo cual algunos optaron por encaramarse a escaleras y vallas, lo que precipitó el caos.
Los bomberos habían advertido ya meses antes de lo inseguro del emplazamiento de la Loveparade; un informe de la edición “online” del semanario “Spiegel” destacaba que varios protocolos de seguridad no fueron observados.
Algunos voces críticas subrayaron que una ciudad con escaso medio millón de habitantes y sin recintos para acoger fiestas multitudinarias, debería haber declinado acoger este evento, como lo hizo el año pasado la vecina Bochum, de parecidas características.
Pese a ello, Duisburgo autorizó la fiesta en ese lugar para ahorrarse costes de seguridad, ya que buscar un recinto mayor implicaba aumentar el contingente policial, según el presidente del sindicato policial, Rainer Wendt.
Una de las grandes incógnitas sigue siendo la cifra de participantes, y mientras las primeras cifras divulgadas hablaba de 1,4 millones de personas, los responsables de seguridad hablaron de un máximo de 300 mil.
La policía modificó el balance de heridos, que elevó a 511 personas.
La Loveparade, nacida en 1989 en Berlín y convertida con los años en la mayor fiesta tecno del mundo, dejará de celebrarse.

Berlín / EFE
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