Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 7 Abril, 2010



Muchas de las empresas y los entes gubernamentales permiten a los funcionarios dejarse las millas ganadas para usar luego en viajes personales de vacaciones.

Los viajeros frecuentes

Se conocen entre sí en muchos casos; por lo menos a la vista. Viajan con equipaje de mano, lucen zapatos que son fáciles de quitar al llegar a los controles de seguridad, piden los asientos de pasillo en los aviones, imprimen sus pases de abordaje para evitar visitar el mostrador de la aerolínea, y en muchos casos llevan computadora para trabajar en el tiempo de espera en los aeropuertos y durante el viaje. Así son los aproximadamente 3 mil costarricenses y residentes del país que califican oficialmente como “viajeros frecuentes.”
Funcionarios de empresas multinacionales, de ciertos entes estatales (ningún diputado califica), empresarios, abogados, economistas y otros profesionales de diversas disciplinas como comunicadores y contadores forman parte de este grupo que normalmente realiza aproximadamente 25 viajes en promedio cada año. Todos tienen tarjetas de viajero frecuente que les permiten abordar el avión primero (crucial para colocar el equipaje de mano), y que les permite acumular millas para viajes en el futuro. Muchas de las empresas y los entes gubernamentales permiten a los funcionarios dejarse las millas ganadas para usar luego en viajes personales de vacaciones. La Tributación Directa costarricense aún no ha tipificado las millas como un ingreso, como lo ha hecho el Gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea, y el resultado es que estas se convierten en una bonificación adicional al viajero frecuente.
Las dos aerolíneas centroamericanas —COPA y TACA — son las más usadas por la mayoría de los viajeros frecuentes basado en San José, porque estos más típicamente viajan dentro de Centroamérica y Panamá, a México y Colombia y a ciertas islas caribeñas. Sigue Estados Unidos como destino predilecto, pero en este caso muchos prefieren alguna línea aérea de ese país para realizar sus viajes. Es mi opinión que COPA (en comparación con TACA) tiene el mejor sistema de viajero frecuente porque no expiran las millas nunca, y se pueden utilizar para ascensos en viajes más largos.
Es improbable que el viajero frecuente conozca los puntos de interés turístico de los lugares donde viaja; conoce la ruta del aeropuerto al hotel, a las oficinas donde llega para trabajar, y quizás a un par de restaurantes donde le han llevado a comer. No es inusual que un viajero frecuente salga tempranito de San José para viajar a trabajar en un país durante el día, regresando esa misma noche.
En un entonces hubo un concurso informal para determinar cuál del grupo de viajeros frecuentes basados en San José había viajado más lejos en menos tiempo. Los que habíamos ido a Ciudad de México o a Washington ida y vuelta en un solo día quedamos cortos. El ganador en aquel entonces fue un empresario y ahora ex presidente que viajó a Copenhague; aterrizó en esa ciudad a las 07.00 un día en un viaje desde San José, y regresó a las 11.00 del mismo día a Costa Rica, después de firmar un contrato (se escuchan postulaciones nuevas).
No creo que en Costa Rica haya nadie que haya volado más de 10 millones de millas como los que se describen en la película “Up in the Air” de George Clooney. El único candidato tico para ese honor sería un ex canciller, ahora jerarca de aerolínea.

Carlos Denton

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