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Miércoles 12 Agosto, 2009

Los trabajadores tienen derecho a expresarse

Los diputados deben analizar con detenimiento el alcance del proyecto 13475, que pretende reformar el Código de Trabajo, pues aprobar la norma tal y como está redactada atenta contra el Estado de derecho, las libertades sindicales y los derechos individuales de todos los trabajadores, ya que no es posible que una iniciativa de ley busque silenciar a la mayoría de los trabajadores, como lo ha hecho Sitrajap recientemente.
La decisión de la junta directiva de este sindicato de impedir que sus afiliados decidieran la suerte de la concesión de los puertos del Caribe costarricense es una muestra de abuso, ya que los líderes sindicales parece que olvidaron que son meros representantes de los trabajadores.
El proyecto de ley que analizan los diputados permitiría que las leyes costarricenses faciliten ir en contra de los derechos básicos de las personas, tal y como quedó demostrado con lo ocurrido en Japdeva. Esto al final de cuentas es suplantar voluntades, ya que los trabajadores tienen el derecho de expresar a sus representantes la forma como deseen resolver un conflicto social o económico.
Actualmente la Constitución Política y las leyes laborales costarricenses señalan que las acciones que realicen los representantes sindicales deberían buscar el beneficio de sus afiliados. Sin embargo, el caso de Japdeva no se ajusta a esta realidad legal, ya que los representantes de los trabajadores desconocen la voluntad de la mayoría, con lo cual no solo violan los principios democráticos, sino además las normas legales vigentes.
Permitir que esta situación se anquilose es un mal precedente para el buen funcionamiento de las organizaciones, ya que si ello se suma al contenido del proyecto que pretende reformar el Código de Trabajo (expediente 13475) los representantes sindicales se convertirían en superhombres, debido a que no estarían obligados a pedirles permiso a los trabajadores para plantear demandas o buscar soluciones a los conflictos existentes.
En otras palabras, los representantes sindicales podrán empezar a demandar a cuanto hijo de vecino ellos quieran sin que los trabajadores estén informados del contenido de los reclamos legales presentados.
Esto hace que la iniciativa de ley para modificar el Código de Trabajo se convierta en abusiva y alejada de los principios democráticos, ya que una minoría de trabajadores decidirá la suerte de la mayoría.

Gabriela Díaz
Abogada laboralista