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Lunes 29 Septiembre, 2014

Sería mejor si dejamos de pensar en nosotros mismos y nos atreviéramos a vivir más tiempo en el planeta tierra y menos en el mundo de las realidades virtuales individualizadas


Los selfies y el egocentrismo

En la sociedad moderna, de una vida reciente (máximo diez años) y muy conocido y utilizado por todos pero más intensamente por los jóvenes, hemos ingresado al mundo de las denominadas “realidades virtuales” (generadas a través de ordenadores), que ha permitido a la sociedad acercar pueblos, realizar transacciones financieras, hacer amigos, prepararnos para desastres naturales, comunicarnos velozmente, divertirnos y ha ingresado a tal extremo y nivel de sofisticación que no nos imaginamos realizar nuestro trabajo y tareas sin estas realidades virtuales.
En las personas más absorbidas por esta nueva realidad, bajan a niveles de inmersión virtual que logran abstraerse por largos periodos del mundo real.


Incluso llegan muchas veces a modificar comportamientos, a experimentar nuevas formas de expresión de los sentimientos y si no se tiene la atención debida se llega a niveles adictivos.
Estos pueden ser tan peligrosos que han generado una nueva rama de negocios muy cotizadas en países desarrollados relacionadas con la realización de terapias de desintoxicación profunda.
Pero esa nueva forma de convivir de los ciudadanos ha venido a consolidar otra realidad relacionada con el egoísmo, en donde ya la relación comunitaria es algo cada vez menos común.
Hemos pasado a considerarnos el ombligo del mundo, en donde todo gira en torno a mí.
Razón lleva mi amigo de redes al señalar que los selfies son una degeneración espantosa del arte de la fotografía y las cámaras de los teléfonos han pasado a ser los espejos modernos.
Con todo esto aunado a una vanidad increíble procedemos a compartir esas malas fotos con todo el mundo.
Este globo en donde vivimos está lleno de cosas maravillosas, amaneceres asombros, niños con caras felices, adultos enamorados de la vida, graciosas mascotas, atardeceres únicos.
Sería mejor y más útil si dejamos de pensar en nosotros mismos y nos atrevemos a vivir más tiempo en el planeta tierra y menos en el mundo de las realidades virtuales individualizadas.

Mynor Retana Cárdenas

Ingeniero
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