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Lo que ha sucedido no solo con nuestra infraestructura vial sino también en materia de hospitales, policía, cárceles, o escuelas —por citar algunos de los casos— es que la población fue creciendo pero las administraciones ignoraron esa situación


Los rezagos que hoy nos asfixian

Ya sea en las carreteras nacionales o en las calles de las ciudades, la situación es lamentable, como todos sabemos.
La población crece, pero no ha aumentado en la medida necesaria la red vial en Costa Rica. Cifras sobre esta preocupante situación nos ofrece una nota de este medio ayer.
En realidad, esa condición se repite en muchos otros aspectos de gran relevancia para cualquier país que quiera desarrollarse y que cuente con un plan nacional de desarrollo adecuado.
Lo que ha sucedido no solo con nuestra infraestructura vial sino también en materia de hospitales, policía, cárceles, o escuelas —por citar algunos de los casos— es que la población fue creciendo pero las administraciones ignoraron esa situación.
Era indispensable contar con más recursos materiales y humanos para hacerle frente a la obligación del Estado en aspectos esenciales para el buen desenvolvimiento de la vida nacional.
Pero no lo hemos tenido. Ahora estamos por ello sufriendo las consecuencias del incumplimiento de los gobiernos.
Costa Rica tomó un rumbo que favoreció el crecimiento de algunos rubros de la economía, pero abandonó seriamente a las instituciones que deberían haber sido dirigidas con inteligencia y orden para que, con eficiencia, no con aumento del recurso humano únicamente (que fue lo que se hizo), estuviera siempre en condiciones de brindar los servicios básicos a la población.
De esos servicios —los mencionados más arriba— no pueden desentenderse las administraciones que aspiran a sacar del subdesarrollo al país que gobiernan.
No obstante, y a propósito de la saturación de nuestras calles, baste con recordar que durante la administración Arias el MOPT en vez de tomar el asunto en serio e ir a fondo para una adecuada solución al congestionamiento vial de la ciudad, decidió castigar a los dueños de vehículos prohibiéndoles sacarlos de sus casas un día a la semana.
Esta situación continuó durante la siguiente administración y hoy, al igual que otros tantos aspectos de la vida nacional que fueron abandonados, se vuelve ya insoportable, genera mayor contaminación y la preocupante pérdida de tiempo de los ciudadanos. Un tiempo que deberían utilizar en producir, compartir más en familia, estudiar, descansar y disfrutar de ocio.
No sabemos cómo podrá el actual gobierno enfrentar los enormes rezagos que en tantas áreas padece el país, pero sin duda debería hacer uso de la mayor creatividad posible, de orden en el manejo del dinero público y maximizar eficiencia en las instituciones así como en el gobierno central.
La directriz dada por el Ejecutivo para que las instituciones rindan cuenta mensualmente del avance en sus planes operativos, es algo a lo cual habrá que poner atención.

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