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Al borde de entrar en el círculo populista, Perú enfrenta retos en torno a la desigualdad social

Los retos de Perú

Esta semana es decisiva para Perú. El domingo 5 de junio los peruanos irán a votar en la segunda vuelta de las elecciones en un ambiente político polarizado y una economía en pausa a la espera de los resultados.
Las encuestas están por todos lados. Mientras los medios de izquierda le dan la victoria a Ollanta Humala, indígena exmilitar y candidato del movimiento Gana Perú; otros medios ponen a Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori y candidata por el partido Fuerza 2011, como victoriosa. La verdad solo se sabrá al cierre de las urnas.
En el último debate, ambos candidatos gastaron más tiempo en ataques mutuos que en discutir los verdaderos retos que tendrán.
Alan García, presidente saliente, consolidó a Perú como una de las naciones sudamericanas con mayor crecimiento, con tasas del 5,7% por año, el segundo mejor de América Latina. Pero a pesar de esta pujanza macroeconómica, lo que socavó la popularidad de García y lo que se transforma en el principal reto para el nuevo gobernante son los altos índices de desigualdad en la sociedad peruana.
La pobreza en el Perú se redujo el año pasado, sin embargo, aún afecta al 29,5% de la población.
Ante este panorama, ambos candidatos adoptaron un marcado corte populista durante la primera campaña, sin embargo a medida que se acercaba la segunda vuelta, sus posturas se movieron hacia el centro, especialmente entre las filas de Humala, que cada vez se parece más a Lula da Silva que a Hugo Chávez, de quien fue muy cercano hace cinco años en las elecciones que perdió ante Alan García.
A Keiko Fujimori las críticas también la salpicaron, principalmente por la sombra de su padre. Un legado que encanta a sus seguidores que recuerdan a “El Chino” Fujimori como quien salvó la economía del país y quien acabó con el grupo terrorista Sendero Luminoso. Pero al mismo tiempo, aterroriza a sus detractores, que lo recuerdan como un gobernante oscuro, corrupto y autoritario.
Sin duda, quien tome posesión de la silla presidencial peruana tiene muchos retos, como son la reducción de la brecha social y la lucha contra el narcotráfico, especialmente en la selva amazónica y las zonas andinas, sin embargo, también será decisivo para la geopolítica de la región, que poco a poco ve cómo las lides políticas se enfilan hacia la izquierda populista, con los reacomodos económicos y sociales que esto conlleva, y que no siempre son tan pacíficos y fructíferos como se prometen.



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