Carlos Denton

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Miércoles 6 Febrero, 2008

Los partidos políticos del futuro

Carlos Denton

Los sabios que en 2004 predijeron el inminente fallecimiento del Partido Liberación Nacional (PLN) aparentemente se equivocaron, y todo indica que para la campaña nacional de 2010 esa agrupación tendrá una participación importante. En la encuesta de CID/Gallup de enero, un 36% declara que favorece al PLN, un porcentaje que tradicionalmente ha tenido en un periodo de poca o ninguna actividad electoral.
Cuando comience la actividad electoral a principios de 2009, y los precandidatos empiecen a visitar a las comunidades y a reclutar seguidores, ese porcentaje de apoyo podría crecer. Históricamente para ganarle al PLN en los comicios ha sido indispensable que la oposición se uniera bajo una sola bandera.
El gran logro de Rafael Angel Calderón fue la formación de un partido que uniera a casi todos los que no compartieran la agenda liberacionista, y que se llama el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Desde la fundación del PUSC en 1981, esta agrupación ha ocupado la presidencia en tres ocasiones, y el PLN en cuatro. El PUSC en 2008 se ha quedado con el apoyo del 15% de los costarricenses, según la citada encuesta, pero no se podría caracterizar su situación actual como de “unidad”.
El presidente de los socialcristianos, alegando el apoyo de “las bases del partido”, quiere purgar a los diputados sirviendo en la legislatura “por falta de disciplina”, y no aparece una figura conciliadora, incluyendo el propio Calderón, capaz de aplanchar las diferencias entre ellos.
El Partido Acción Ciudadana (PAC) tiene en la actualidad bastante menos adeptos que el PLN o el PUSC. Pero con el 41% de los costarricenses declarando que no tienen afiliación o preferencia partidaria, incluyendo muchos de los jóvenes, se percibe con base en su historia electoral reciente, que podría el PAC crecer significativamente en 2009, igual como lo hizo en 2005.


En contra de ese argumento está el hecho de que en 2006, muchos del PUSC votaron por Ottón Solís, no tanto porque estaban de acuerdo con su programa o su ideología, sino porque no querían que ganara Oscar Arias. Se tendrá que ver si ese proceso se repite con otro candidato liberacionista, y especialmente si Calderón termina siendo el candidato presidencial socialcristiano.
El otro partido político de relativa importancia dentro del panorama es el Movimiento Libertario (ML). Disfruta este de un caudal de votantes que les gana siempre cuatro o cinco diputados, pero el liderazgo del ML no ha mostrado capacidad de abrir las puertas a personas que no comparten su ideología —no es una agrupación heterogénea. Entonces es difícil que este logre algún día la presidencia de la nación.
Las democracias modernas se caracterizan por ser bipartidistas. Si Costa Rica lograra regresar a un sistema bipartidista, la incomprensible ineficiencia que ahora marca el funcionamiento de la Asamblea Legislativa se controlaría. Es más, la “metida de mano” en los procesos internos de la Asamblea de otros poderes, y en especial el Judicial, podría impedirse.
Al final el pueblo decidirá el futuro de estos partidos.

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