Carlos Denton

Carlos Denton

Enviar
Miércoles 27 Abril, 2016

 Costa Rica no tiene los recursos para investigar a fondo los antecedentes de cada uno para determinar si es apto para recibir visa, y se puede tener por seguro que con la situación internacional actual no hay país no africano dispuesto a recibirlos

Los migrantes, ¿qué se puede hacer?

Migrantes africanos en “tierra de nadie” entre Panamá y Costa Rica; cubanos en campamentos en el lado panameño de Paso Canoas esperando autorización para entrar al territorio nacional; mareros salvadoreños aparecen de repente en barrios de San José, todas estas y otras situaciones revelan que la migración de nuevo es un desafío importante.
Los que vienen desde el sur entran a Centroamérica por la provincia panameña de Darién, colindante con Colombia. Frente a los ojos de SENAFRONT (Secretaría Nacional de Fronteras), embarcaciones motorizadas y relativamente grandes aparecen cotidianamente en Yaviza, o quizás Puerto Quimba, cargadas de migrantes de todo el mundo. Se montan en busetas que los esperan para llevarlos por la carretera interamericana hasta Paso Canoas.


Hasta hace poco los migrantes pasaban por territorio tico en unas pocas horas y seguían a su destino que en todos los casos es Estados Unidos. En 2015 Nicaragua decidió parar el tráfico de humanos y Costa Rica terminó con ocho mil cubanos que tuvo que albergar y finalmente transportar a Nuevo Laredo. ¡Pero siguen llegando de todas las nacionalidades!
¿Qué se puede hacer frente a esta situación? Primero, se necesita un esfuerzo diplomático con el Gobierno de Ecuador; los ecuatorianos tienen que ser selectivos en cuanto a los que admiten en su territorio. Actualmente permiten entrar a cualquiera con pasaporte, no importa su nacionalidad, sin visa. Como resultado de la presión de Costa Rica, Panamá, Colombia y México, ahora cobran $400 a cada cubano que entra a suelo ecuatoriano, pero el pago de ese monto no ha provocado una merma en la llegada de antillanos buscando el sueño americano. Segundo, la Cancillería tiene que hablar con el Gobierno de Panamá, para pedirle que controle la entrada de migrantes a Darién; estos se deben devolver a Colombia.
Tercero, habrá que deportar a los africanos. Costa Rica no tiene los recursos para investigar a fondo los antecedentes de cada uno para determinar si es apto para recibir visa, y se puede tener por seguro que con la situación internacional actual no hay país no africano dispuesto a recibirlos. Transportarlos hasta Senegal, Somalia, Costa de Marfil y otros será costosísimo, pero es el precio que tendrá que pagar el país por no tener controles adecuados en sus fronteras. La deportación servirá como mensaje a los que pretenden hacer el viaje para que sepan lo que les espera.
Cuarto, hay que fortalecer a la Policía de Fronteras con más énfasis en la línea limítrofe con Panamá, hasta que el vecino del sur asuma un mejor control de Darién.
Costa Rica necesita más inmigrantes con talento, empeño y, si fuera posible dinero, que vengan al territorio nacional a formar empresas y a participar en su vida social y económica. Los seres humanos actualmente varados en la frontera sur no tienen interés en Costa Rica; quieren entrar, pasar rápidamente, para después viajar a Nicaragua. No se puede permitir porque van a quedar pegados aquí con los costos que eso implica.

Carlos Denton

 

[email protected]