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Los intensos...

La intensidad es un antídoto contra la mediocridad. Los equipos que la convierten en un estilo de vida reciben muchas recompensas. ¿Qué caracteriza a las personas “intensas”?
Si la entrega por una meta es total, el trabajo fuerte y sin descanso se convierte en una obsesión. No hay distracción ni excusa para no perseguir lo anhelado. La dedicación es encomiable y la energía está siempre en crecimiento, sin refugios en la palabra cansancio. ¿Y si después de tanto sudor no se triunfa? La sensación del deber cumplido evitará recriminaciones; eso solo los intensos lo comprenden, si se entregaron al máximo, no caben los arrepentimientos.
Cuando la intensidad se convierte en una disciplina, el tiempo alcanza para todo, por paradójico que parezca. Pero se usa en lo que haga sentido y la calidad será prioritaria sobre la cantidad. Así nace la diversificación de actividades y en todas hay profundidad y concentración emocional. Si lo que se hace aporta valor y gozo, los incentivos externos pasan a un segundo plano.
Los intensos viven hacia adelante, no se detienen a recriminarse por errores o fracasos pasados; rápidamente obtienen las lecciones que deben aprender de esas páginas y miran hacia el futuro. Por eso logran mucho en diversos ámbitos, son capaces de perdonar y perdonarse con rapidez, aprecian los consejos y son más ocupados que preocupados.
La alta velocidad de pensamiento de estos incansables les impide detenerse para agrandar miedos, angustias y dudas. Han comprobado que esas emociones se superan con sensatez y evaluación de las circunstancias que las originan. No son activistas desenfrenados, sino proactivos con agilidad mental, forjada en una marcha con altibajos. Convierten el reto en una adicción y ratifican que los ganadores siguen luchando a pesar de sus temores.
Finalmente, el premio para quienes trabajan con ellos, es que no importa el campo que sea, familiar, laboral, social, deportivo, u otro, los intensos siempre tratan de hacer bien lo que hacen. No tienen tiempo para contaminarse con mala voluntad ni intenciones oscuras. Siempre son constructivos.
Rousseau afirmó que “todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan”. Los intensos creen que la pasión resulta de la combinación de amor y locura por lo que se hace, pero con un sano balance entre ambos pilares.
¿Es usted una persona intensa, o es miembro de un equipo que lo es?

German Retana
[email protected]


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