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Los frutos de una adicción temprana
Andrés Neuman conversó con Magazine sobre su libro que obtuvo el Premio de Novela Alfaguara 2009

Carmen Juncos
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“Mi vida mejoró radicalmente cuando empecé a escribir. Fue una adicción temprana… un verdadero placer”, dice el joven Andrés Neuman, argentino que vive en España, quien ya tiene una importante producción narrativa, de poesía y ensayo y que visita Costa Rica como parte de su gira para presentar “El viajero del siglo”, su más reciente obra, inteligente, emocionante y original que obtuvo el Premio de Novela Alfaguara 2009.
Esta novela permite un diálogo fluido, tan provocador como embelesante, entre el siglo XIX y el XXI. Las preguntas de ayer y hoy sobre la vida, el amor, la literatura, la filosofía, la política y todo cuanto inquieta al ser humano, se debaten entre personajes fascinantes. Desde los intelectuales que se reúnen en las tertulias en casa de Sophie, hasta la sabiduría del viejo organillero que vive en una cueva, todos contribuyen aguijoneando al lector para que aporte también lo suyo. Hans, el viajero, es una especie de eslabón entre una época y otra.
Hay también una historia de amor entre Sophie y Hans, en el que arden con igual intensidad el intelecto y la pasión, el romanticismo y el desbordante imperativo del sexo.
Neuman estuvo seis años haciendo esta novela en donde “la poesía es un tema y una forma” —en sus propias palabras— y mientras investigaba en su mente iban cobrando vida los personajes. Es esta una obra que aborda temas como la globalización, las migraciones, el multiculturalismo, los nacionalismos y la emancipación de la mujer, entre otros.
“La globalización no es un invento contemporáneo, es una radicalización de algo ya existente” asegura Neuman, y también afirma que su novela son fragmentos de velocidad dentro de una estructura muy pausada”.
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