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Para emprender una microempresa formal, que pueda expandirse, además de una idea viable es necesario tener conocimientos no solo en la materia sino en administración y otros tópicos, destrezas, tecnologías y financiamiento disponibles


Los emprendedores necesitan lo que se les ofreció

Los términos emprendedurismo y emprendedores tienen rato de estar en el panorama económico de Costa Rica, en donde diversos tópicos informativos relacionados con ello ponen y vuelven a poner el tema sobre la mesa.
Ante la falta de empleo, se supone que las personas deben emprender sus propios negocios.
No obstante este discurso, lo que ha venido ocurriendo en el país, desde la voluntad política, produce lo contrario desde hace muchos años, e impide que los emprendedores comiencen a consolidar micro y pequeñas empresas formales.
Para ser un emprendedor de éxito, es necesaria una idea viable, rentable, y con potencial de expandirse. Es decir, una necesidad de los consumidores desatendida o mal atendida, o una innovación que ofrecería algo mejor a lo existente, apetecible y a un costo competitivo.
Si se tiene todo esto y la firme voluntad de lograrlo, además de conocimientos, destrezas, tecnologías y financiamiento disponibles, es probable que se logre.
Sin embargo, sabemos que esto está muy lejos de la realidad de los emprendedores en Costa Rica.
Muy por el contrario, mientras se trabajaba arduamente para lograr una mayor apertura comercial, nada se hizo por poner a los micro y pequeños emprendedores o empresarios ya constituidos, en condiciones de sacar algún provecho de ella.
Hoy a pesar de esto, se escuchan los lamentos porque nuestros microempresarios apenas sobreviven con un negocito que casi siempre es familiar y que casi siempre también opera en la informalidad.
No es este panorama, por cierto, el que necesita Costa Rica para avanzar, mejorar el empleo y sacar buen provecho del modelo económico impulsado.
Pensando en esto, aparentemente, se creó un Sistema de Banca para el Desarrollo, para financiar, capacitar, acompañar y en general dar lo necesario a los microempresarios de modo que pudieran salir adelante.
Se suponía que podrían así tomar experiencia, consolidarse y al expandirse como negocios formales comenzar a generar empleo de modo significativo.
Esto sí podría ser un verdadero paso adelante en la economía nacional. Es el paso que esperaron los   emprendedores hasta caer en la cuenta de que nada pasaba de la retórica.
Este es solo uno de los fuertes reclamos que han hecho los costarricenses en las urnas el pasado 2 de febrero, y será uno de los tantos serios problemas que heredará quien sea gobierno después del 6 de abril próximo.
 

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