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Martes 18 Noviembre, 2014

Mira a tu alrededor qué pendientes tienes por cumplirle a tu gente, ve y atiéndelos, sin apuro, pero con la convicción de hacerlo bien


Los ecos de la montaña

Avanza noviembre y ya huele a ciprés, tiempo de gran aceleración para nuestros adolescentes, enredados entre sus evaluaciones académicas, las fiestas de fin de curso y el repaso de medidas en cintura y color de piel, camino al verano de playa.
Igual ocurre con los pymempresarios, curtidos ya en el corre-corre financiero de esta época, para fondear sus requerimientos de capital, cerrar balances financieros, revisar la composición de la nómina y afinar la estrategia para el nuevo año, que siempre ha de prometer ser mejor que el anterior.
En medio de tanto ajetreo, es un buen consejo y un imperativo para nuestra salud, poder una y otra vez, respirar profunda y suavemente.
¿Adónde ir? Los vecinos del Gran Área Metropolitana, tenemos a un paso, el lugar ideal para disfrutarlo, en la dulce y placentera zona de montaña al norte de Heredia, escenario que gracias a la bondad de nuestra topografía, se repite en otras zonas de altura del país.
Y es que, en este tiempo de transición hacia la estación seca, el clima se templa, el cielo cual arcadia de colores dice presente en cada atardecer y la montaña bondadosa expulsa su mezcla de olores y múltiples tonadas, como celebrando que cantidades de personas se reúnan en sus predios y canten, conversen hasta el ocaso y coleccionen imágenes de buenos momentos compartidos.
Es sábado por la tarde, refresca la temperatura, huele a café, se escuchan carcajadas y uno que otro grito entremezclado con los ecos de la montaña que nos recuerdan que la fiesta continúa y la están pasando bien, momentos en que le viene a uno la satisfacción de poder vivirlo un día sí y otro también, para llenarse de aire puro y disfrutar un buen Cabernet.
Mes para hacer vaticinios sobre quién ganará en las diferentes ligas, es tiempo de ilusiones infantiles por la temporada de Navidad que se aproxima y una buena oportunidad para renovar voluntades y alejarse en definitiva del tabaco, reducir un par de tallas y tomar riesgos para limpiar la agenda de aquellas cosas que has soñado realizar, pero que sigues postergando.
En medio de este zipizape, lo mejor es hacer las cosas gradualmente, como lo canta el Gran Combo… “esto es poquito a poquito, luego el esfuerzo se premia”.
Mira a tu alrededor qué pendientes tienes por cumplirle a tu gente, ve y atiéndelos, sin apuro, pero con la convicción de hacerlo bien y de esperar recibir como paga al final, solo una sonrisa.

Giovanny Portuguez
Empresario de software
www.connexis.wordpress.com