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Los desafíos de la moda inteligente

Redacción La República redaccion@larepublica.net | Viernes 10 enero, 2014


Heapsylon, financiada con capital español (Startcaps Ventures), tiene una innovadora línea de calcetines y camisetas deportivas que miden el ejercicio físico sin necesidad de tener un “smartphone” encima.Internet / La República


TECNOLOGÍA

Los desafíos de la moda inteligente

El perfil de usuario medio de los dispositivos que registran la actividad física es un varón de entre 25 y 34 años, con alto poder adquisitivo

De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda convertir en “inteligentes” las cosas mundanas, un tendencia de los “smart” que se impone ya en el hogar y cuya última frontera es colonizar el ámbito más privado de las personas, su propio cuerpo.

Están también los que ven en la moda el gancho comercial, como Netatmo y su brazalete-broche con aspecto de joya, June, con diseño de Camille Toupet, sirve para detectar la exposición diaria al sol de quien lo lleva.

Los sensores, cada vez más pequeños y baratos, son el elemento clave de esa visión del sector tecnológico que ambiciona una sociedad en la que todo esté conectado a Internet, ya sea para que la nevera notifique que se acabó la leche o para que un aparatito le pida al usuario que se levante del sofá para ir al gimnasio.
La feria CES de la electrónica que se celebra esta semana en Las Vegas es un escaparate del florecimiento de este negocio al que aún le queda mucho camino por recorrer, especialmente cuando se trata de convencer a la gente para que se ponga relojes, brazaletes, gafas y ropa destinados a recabar información sobre sus actividades.
Según datos de la Consumer Electronics Association (CEA), en 2014 las ventas de esos sistemas rebasarán por primera vez los $1.000 millones en Estados Unidos, una cifra que supone solamente el 0,55% del negocio de esta industria en el país.
Aunque los ingresos se incrementan año a año, el ritmo de crecimiento ha caído y se ha estabilizado en torno a un 30%, después del boom experimentado entre 2011 y 2012, cuando proliferó la adopción de estos sistemas entre los fanáticos de las nuevas tecnologías.
“Todavía estamos en una fase primitiva”, explicó Kevin Tillman, analista de CEA, que achaca a la funcionalidad limitada de los dispositivos el hecho de que aún no sean un fenómeno de masas.
Si algo ha cuajado son los sensores que miden el ejercicio físico. Actualmente existe una miríada de productos que se disputan la atención de los aficionados al deporte y que ofrecen prestaciones parecidas: registran la distancia recorrida y estiman las calorías quemadas, algunos también contabilizan el ritmo cardiaco y el sueño.
Nike, Polar, Garmin, Sony y LG tienen sus modelos de pulseras “inteligentes” para ese fin, aunque empresas especializadas como Fitbug, Fitbit, FitLinxx y Jaybird, entre otras, son una dura competencia en ese mercado donde lo que prima, por el momento, es la utilidad.
Hay varios factores que se barruntan críticos para que estos productos pasen de ser uno más a tomar protagonismo, según se desprendió de varias conferencias celebradas en CES en torno a la informática de vestir.
Primero, una evolución técnica que mejore la autonomía de las baterías al tiempo que amplíe los usos de esos aparatos, que en su mayoría funcionan como periféricos de un teléfono inteligente, para que en lugar de ser un añadido reemplacen a otros objetos de la vida cotidiana, como una cartera.
“La gente no está deseando ponerse un sensor encima. Si vamos a pedirle que lo haga, tenemos que hacer que ofrezca algo esencial”, comentó Jef Holove, consejero delegado de Basis Science, compañía que comercializa relojes que detectan la actividad física.
Segundo, el diseño. Quedó demostrado en CES que los ejecutivos del sector no se ponen de acuerdo con qué dirección tomar cuando se trata de abordar la cuestión estética.
El perfil de usuario medio en Estados Unidos de los dispositivos que registran la actividad física es un varón de entre 25 y 34 años, con alto poder adquisitivo, si bien el deseo de poseer uno existe al 50% entre hombres y mujeres, según encuestas de CEA.

Las Vegas / EFE







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