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Martes 20 Marzo, 2012


Cuatro millones de almas son cogidas cada día, ¿No sientes acaso, como te sangra la herida?

Los cogidos (*)

Cuentan que de tierras no andaluzas, muy acá del Mediterráneo, por las praderas pastaba un gran toro castaño.
La gente al verlo temblaba, pues cada vez que salía
sin saña los cogía, sin importarle el daño.
Mas no sus cuernos usaba, para tan desdichada osadía,
con viejas leyes sellaba, cada vez que podía
los aumentos que al pueblo, sin desgano metía.
El dólar no cambiaba, con el paso de las lunas,
pero los aumentos sí llegaban de forma inoportuna.
Cuatro vienen de seguido, en todas las gasolinas.
Aunque los rifles hace mucho, no se escuche que repriman.
La gente mira extraña, la fuerza de este toro
¡Si con sus manos puede, cambiarlo todo!
Su bravura a los gasolineros no demostró
y cuando a las calles salieron, más ganancias les aprobó.
Pero de la gente común, de todos se olvidó
y la fórmula perversa, usándola siguió.
La competencia de tarifas, nunca surgió
pero el ajuste automático, cada mes se aplicó.
En lo alto de la pradera, la casa de la gamonal,
adornada de piletas, pero la dueña sin quererse mojar.
¡Qué importa que el toro los coja, si sus billeteras vaciará
y el 50% de los pagos, a mis arcas llegará!
En sus manos el juramento pesa, de para todos gobernar.
Pero de los usuarios no se acuerda, la ley no ha querido cambiar, y de las gasolinas, los impuestos, una vez más nos golpeará.
Sigue toro bravío, cogiendo sin parar,
que los domesticados son otros, y a nadie parece importar.

*Coger: (19) Dicho de un toro: Herir o enganchar a alguien. RAE

Luis Valverde
[email protected]