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Los CFD como mecanismo de cobertura cambiaria

María Fernanda Solano
Servicios de Información, BNV

El pasado jueves 22 de noviembre la mayoría de los costarricenses recibimos la noticia del ensanchamiento en las bandas cambiarias. Se estableció así un tipo de cambio de intervención de compra de ¢498,39 que a partir de ese día se reducirá en ¢0,06 y, además, se estableció un tipo de cambio de intervención de venta de ¢562,83, que aumentará en ¢0,06 diariamente.

Al haber contado nuestro país durante muchos años con un esquema de tipo de cambio bastante predecible y con la experiencia tenida luego de que se migró al sistema de bandas, donde el tipo de cambio había permanecido ligado a la banda inferior, la decisión del BCCR generó en principio bastante confusión para los costarricenses. Conforme avanzó el día, los participantes del mercado realizaron estimaciones de cómo los pudo haber perjudicado o beneficiado dicha medida.

Lo importante es entender que, si bien por las condiciones actuales de oferta y demanda, en este momento el colón se apreció frente al dólar, lo que equivale a que aquellas personas que cuentan con pasivos en dólares e ingresos en colones son las que resultan beneficiadas (importadores, deudores netos en dólares, etc.), esta condición no necesariamente tiene que mantenerse en el mediano o largo plazo. En algún momento podríamos tener una condición inversa y los que hoy nos vimos beneficiados podríamos resultar perjudicados. De esto es de lo que se trata un tipo de cambio que fluctúa entre bandas, de ahí la importancia de la diversificación en varias monedas y de poder contar con mecanismos que nos permitan mitigar el efecto de las variaciones del tipo de cambio, tanto en nuestros negocios como en nuestras inversiones.

Considerando el nuevo esquema cambiario, desde hace algún tiempo la BNV introdujo una nueva alternativa de inversión denominada Contratos de Diferencia (o CFDs, por sus siglas en inglés), la cual le ofrece al cliente la posibilidad de realizar operaciones donde se negocia una tasa que amarre un tipo de cambio de compra y venta futuro. De esta manera, quien va a necesitar los dólares a futuro ya sabe cuál va a ser su costo y quien los va a recibir a futuro ya sabe cuál será su ingreso. Las posibles ganancias o pérdidas se compensan entre los participantes. Así, si bien no se beneficiarán de un cambio a su favor, por ejemplo, si el colón se aprecia y el tipo de cambio baja, el que los compró a futuro no recibe esa diferencia sino que se la traslada al vendedor. Se elimina de esta manera la incertidumbre y es por esto que esta nueva figura se convierte en una excelente herramienta para que exportadores e importadores, inversionistas, deudores, entre otros, puedan mitigar el efecto de las variaciones del tipo de cambio en sus negocios y actividades.
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