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Los puentes siguen sin intervención

La grave situación en materia de puentes de que adolece el país pareciera no preocupar seriamente a las autoridades, a pesar del peligro que significa para la seguridad misma de quienes usan las infraestructuras y del daño que podrían generar a la economía si alguna de ellas colapsara.
Se ha incurrido en dos omisiones que evidencian esta falta de atención. Desde el punto de vista técnico, ya en enero de 2007 un estudio hecho por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), por encargo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, hizo sonar la alarma al definir que el 60% de los puentes en las principales rutas tiene 50 años, que es el máximo de vida útil promedio. Eso fue hace dos años y hoy la situación de esas infraestructuras sigue igual.
Por otra parte, tampoco se escuchó la voz de LA REPUBLICA que, como medio de comunicación cumplió con informar y llamar la atención de las autoridades desde aquella fecha y siguió alertando sobre el tema periódicamente hasta hoy en reportajes y editoriales.
Desde entonces hemos insistido en que nuestros puentes debían recibir mantenimiento a los 20 años de construidos, según la oficina Federal de Carreteras de Estados Unidos, mediante la cual se rige la construcción de estas estructuras en el país, pero no se hizo.
La situación se agrava porque la cantidad de carga y de vehículos que circulan actualmente sobrepasa los límites establecidos cuando se levantaron los viaductos, dice nuestra nota del jueves sobre el tema.
Desde hace dos años resaltábamos que el estudio de JICA indicó falta de personal y de capacitación de los ingenieros que trabajan en la conservación de puentes. Pero a la fecha aún no se ha capacitado, aquí o en el exterior, a esos ingenieros.
Al menoscabo de los puentes han contribuido los sismos, la erosión por la creciente de los ríos o el aumento de la flota vehicular. Pero también ese deterioro es consecuencia de políticas como sobrecargar la circulación por las carreteras al eliminar ese transporte por medio de trenes. Y esto sigue también sin solución a la fecha.
Ya no es posible volver atrás y corregir lo que no se hizo a tiempo, pero la experiencia debe servir para no volver a incurrir en los mismos errores, decíamos en este mismo espacio hace un año. Pero los puentes siguen igual.
Es evidente que más allá de palabras o gestiones nada ha pasado del dicho al hecho.
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